Estoy de vacaciones, en la misma mesita vieja, en la misma casa, en el mismo comedor, bajo el mismo techo donde muchas veces lloraba o me embriagaba. Si la casa de mis padres, la antigua casa, aquella que hoy se encuentra en un tamaño mas reducido, un poco marchita por el paso del tiempo, también la han remodelado un poco, es como dos pasadas de pintura, un poco de cemento, tapamos los agujeros, como si el paso del tiempo no recobre su efecto en este hogar. En esta casa lejana donde vivimos diez agónicos años. En la actualidad me encuentro adulto, con barba, ojeras, viajes, personas conocidas, personas desconocidas,con un mar de historias que deje de escribir el día que me fui de acá. Una parte descubrió que aquel introvertido adolescente que escribía a diario en este blog, era infeliz, depresivo y ingenuo. Hoy el adulto le abraza y le dice que al final del túnel se descubrió y entendió su valor, costo años. Pero hoy quiso escribirle para dejar plasmado que las raíces vuelve...
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.