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Mostrando entradas de abril, 2017

HOY ES EL DÍA!

Crece un poco, en un tiempo determinado. Viví cuando menos me di cuenta. Fui feliz en la ausencia de mi conciencia. Camine sobre fuego, sin que doliera. Corrí en el tupido bosque de la perdición. Estuve en la génesis de mi existencia, estudiándome. Tuve ganas de ser grande, cuando era pequeño. Llore en las noches de reflexión. Y ya no tengo ganas. No hay ganas de parar. De ver tantas injusticias que pecan en mis ojos y no en mis acciones. Estamos tan acostumbrados de querer lo que no podemos tener. Que cundo lo tenemos, no lo disfrutamos. Pero esta vez no quiero ser el que no disfruta del presente que logre construir. Quiero levantarme. Debemos levantarnos. Todos los días con ganas de amar la construcción. El imperio que con dificultades y con creces logramos llegar. Apreciemos mas, hoy es el DÍA!

Caer.

Caminaré cuantos kilómetros tenga que hacer. Voy a caer las veces necesarias. Llorare mares si lo tengo que hacer. Gritare, cuando sin vos me quede. Saltaré acantilados para encontrar lo perdido. Nadaré mares enteros por conocer. Intentaré ser grande, cuando me sienta pequeño. Seré fuerte, aunque me desangre. Seré débil cuando tenga que ser fuerte. Pero no me vas a ver caer. Ya muchos haces con tus recuerdos. Ya muchos momentos me has quitado. Muchas lagrimas ya te has llevado. Y peco de mi síndrome de Estocolmo por no ver. Que la víctima en todo esto soy yo. 

Ciudad de Otoño.

Calles heladas en pleno otoño. Miradas entrelazadas con desconocidos. Amarguras eternas rutinarias. Angustias calladas en la tirana eventualidad de los hechos. Silencios callados con trabajo. Maquinas sin sentidos. Sentidos con ausencias. Dolores que evitan mostrarse a la luz. Enfermedades vestidas con pañuelos en la cabeza. Pupilas dilatadas por alguna droga. Sonrisas de muchos enamorados. Vendedores ambulantes intentando sobrevivir. Melodias aturdidas por la realidad. Historias turcas en español. Guerras infernales por llegar. Caminos por recorrer. Nubes grises que revisten la ciudad.

Envejecer.

Hay silencios que duelen. Hay llanuras que se quebrantan. Hay utopías sin beneficios algunos. Hay críticas que no duelen. Hay dolores que no duelen. Hay vacios, que llenan. Es angustiante crecer, valorar sentidos que estaban dormidos. Mecanizar la rutina como robots que intentan llegar a un lugar. Sentir el aroma de vejez incrementar y apagar tu llama de dudas. Las puertas se abren y se cierran en casa. Puedo sentir como algunas pequeñas cosas insignificantes mueren. Las personas que llegan y se van y a fin de cuentas estar solos. Esa pequeña amargura revestida en ojeras. Los colectivos correr carreras y siempre las mismas caras de desesperación. Sin preguntarnos porque tanto esfuerzo. Solo nosotros sabemos que se siente quebrar sin estar rotos para caminar. Solo nosotros podemos ahogar nuestro vacio llenándolo de tareas. Un día siento que voy a detenerme y explotar, puedo sentirme dinamita a cada día. Puedo apreciar lo divido ...

Sincronías.

Los caminos se unen y cierran en el tono sepia que abraza la ciudad. Sus calles oscuras caminadas por miles. Las mentes que se mezclan en el aire, en las noches de olvidos en las noches que queremos desconectar. Puedo sentir la briza cortar mis brazos y el silencio entorpecer mis oídos. Siento las sombras correr a la misma velocidad que sus temores, sus miedos, sus frustraciones. Las sincronías de las almas desesperadas. Todo desaparece en cada paso, todo se borra en cada pestañeo. El sabor amargo de crecer. Lo opaco de la soledad. Y su aroma a libertad. Como si nada pasara caminas hacía aquello. Corres, no vives, cruzas océanos enteros por llegar. Pasitos  sincronizados, horarios disparatados. Piernas cansadas que desbaratan tu inseguridad. Y a lo lejos la fotografía vieja de los que quedan. Y adentro, el encuentro entre lo que quieres ser y la lucha. -Hay pequeños lapsos de mi día, en donde el silencio de la casa me abraza, ...