Una forma de canalizarlos es escribiendo, me dijeron, me digo. Hace mucho tiempo una incipiente ganas de despertarme a través de del arte de la depresión, hizo su primer aviso, era la ansiedad. Una ansiedad que venía, los días de exámenes, las mañanas de colectivo en la línea 105, las salidas después del trabajo en las caminatas de 2 kilómetros, para ahorrar en remis. La escalada de ansiedad siempre se desarrollaba entre que me despertaba o acostaba mi cabeza para dormir. Era insomnio, jamás tristeza, muchas veces odio. Creo que hay una cierta susceptibilidad con las personas, pero aquellas que intentamos todo el tiempo no profundizar en la heridas, luego vienen y nos sacuden. Durante años creía que " Yo podía con todo", " tengo tantos sueños, no hay tiempo para la tristeza" Si hermano, tiene que haber tiempo, me lo hubiese dicho en tantas ocasiones. Sinceramente no tenía tiempo, mi consejo es hacerte tiempo para sufrir, media hora, una hora, no importa. Durante ...
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.