Empiezan entrelazadas las mañanas del cansancio. Silenciosas espadas que drenan las energías de un mundo hostil. Jesús había aparecido entre los muertos para darnos el milagro de los cielos. Más aquí, tiranos y poderosos se llevan lo que es del pueblo. Un dia cuando me levante esperare el milagro del cielo. Aquello que tanto anhelo. Que el hambre sea un olvido y los pies sean descansados. Que la brisa no queme y que los párpados no caigan. Que las ojeras sean de llantos de alegrías. Y los pasos lentos de los abuelos una melodía. ¿Cuanto tiempo mas debemos esperar? Algun dia el hombre entenderá.
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.