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Mostrando entradas de septiembre, 2016

El tren de las 15:30

Su vestimenta opaca, el color tenue de sus ojos. Sus mejillas rojas, su pálido color de piel. Y la estación de tren de las 15:30. La llanura de sus sentimientos encontrados y su amor abrumador. Aquellos ojos verdes que iluminaban sus días. Los pasillos caminados por los corredores de la ciudad. Se había ido, en el tren de las 15:30. Su esperanza tirana, su obsesión con lo imposible, acabaron por acribillar su conciencia trasparente. 15:30hs para llorar. Su vestido rojo y su soledad. El amor imposible, el tren gris de puertas de madera. Los bosques fríos. La profundidad de sus sentimientos y la obsesión, para tapar el dolor. Perdió la guerra, el juego se la llevo. Y en sus rutinarias 15:30 hs murió. Él no volvió, su vestimenta de los 90 quedaron allí. Las historias, sus anhelos y tristeza, se llevaron a su muerte segura. Algo tan pulcro  y oscuro, la busco, la llevo. Y nunca más se supo de los dos.

Cuantas veces amaste.

Cuantas veces hemos sufridos hasta sangrar. Cuantas veces mandanmos el ultimo texto de dignidad a nuestro gran amor. Cuantas veces dedicamos tragos fuertes por su querer. Cuantas veces lloramos en las madrugadas tibias de verano, por amar. Gritamos en el abismo, en la costa del rió llano. Por amar, porque adorar y querer. Y cuando el capitulo muestra su último capullo de compasión. Entramos en pánico y la escena se repite, una y otra vez hasta arrodillarnos por compasión de nuestra seguridad. Aceptamos en la oscuridad que ya no esta. Que las lagrimas nos debemos sacar solas, sin sus abrazos por detrás. Aceptamos la cruda desidia que en nuestra habitación faltara una presencia. Sufrimos los domingos de tormentas, en la inercia del sufrido, olvidamos el daño y solo extrañamos. Los lunes no tienen el mismo color, tampoco los martes y el resto de la semana. Nos cuesta tanto, nos duele tanto. Que deja de doler. Las mañanas pesaran mas de lo habitual y los recuerdos te golpearan...

Triste Melodía.

Puedo verlos tomados de la mano a la luz de las velas. El aire liviano y sus sonrisas brillantes. Un vino caro o quizá un refresco, de los que tanto te gustan. Las paredes color tenue y sus ojos brillantes. En el amor es el arte de la idealización. Los ventanales, donde allí afuera corren los destinos de miles de personas. Y allí ustedes, el retrato del presente, evitando errores del pasado. Y yo aquí. Tus alago en momentos oportunos. Tu mirada, mientras el habla. Una cena romántica del primer mes. Y yo aquí refugiándome del frió invierno que se apodero en esta primavera. Su suave piel.  Sus historias asombrosas de viajes y recuerdos bonitos. Y yo aquí, mas toxico que la combustión. Sus sonrisas entrelazadas. El aroma agradable del lugar. Y yo aquí envenenando mis sueños con el pasado. Quizá necesito tan solo un último abrazo que me diga que todo estará bien. Unas sabías palabras de que mis errores, no los volveré a cometer. Cegado en mi presente, solo causo est...

Habitación de hotel.

Aquí en este bar tomando de prestado con un bello muchacho. Su sonrisa deslumbrada en la tenebrosa oscuridad de una noche de viernes en la ciudad. Pude observar el rojo de sus labios. Su camisa blanca desbaratada. Mis jeans oscuros y mi fúnebre presencia con un cigarro en la mano. Pero aquí de nuevo, no esta el amor. La misma historia, diferente presa. !Otro vodka por favor! Tus cejas, juegan con tus intenciones. Tu chaqueta parlotean en la pista. No podrás enamorarte nunca,dices. Mientras devoras los billetes ajenos. Eres la simplicidad del lastimado. Jugando al ajedrez con pasajeras almas con sed de compañía. Si tu sabes el final del juego, la soledad nunca termina. ¿Que tan rudo eres para entregar tu corazón? Con tan solo una mirada fulmine, puedes responder. Pasos mareados en la oscuridad. Tu muchacho bello, sabe el final. Eres presa difícil y quién se atreve deberá tener unos billetes. Tu sabes, la frivolidad, conoces en carne viva. Recorridos por los pasillos...