Aquí en este bar tomando de prestado con un bello muchacho.
Su sonrisa deslumbrada en la tenebrosa oscuridad de una noche de viernes en la ciudad.
Pude observar el rojo de sus labios.
Su camisa blanca desbaratada.
Mis jeans oscuros y mi fúnebre presencia con un cigarro en la mano.
Pero aquí de nuevo, no esta el amor.
La misma historia, diferente presa.
!Otro vodka por favor!
Tus cejas, juegan con tus intenciones.
Tu chaqueta parlotean en la pista.
No podrás enamorarte nunca,dices.
Mientras devoras los billetes ajenos.
Eres la simplicidad del lastimado.
Jugando al ajedrez con pasajeras almas con sed de compañía.
Si tu sabes el final del juego, la soledad nunca termina.
¿Que tan rudo eres para entregar tu corazón?
Con tan solo una mirada fulmine, puedes responder.
Pasos mareados en la oscuridad.
Tu muchacho bello, sabe el final.
Eres presa difícil y quién se atreve deberá tener unos billetes.
Tu sabes, la frivolidad, conoces en carne viva.
Recorridos por los pasillos de este lugar.
Hasta llegar a la habitación del hotel.
Con su miembro húmedo.
Puedes jugar que esto lo has vivido mas de una vez.
Pero que importa, si bebes de la botella.
Te han roto demasiado para creer en las historias de amor.
El mismo juego.
La mismas noches estrelladas.
Las mismas sabanas blancas del hotel.
Bebes de la botella mientras fumas la última tuca.
Quién podrá saber.
Que de rey te destruyes en las miserias de un corazón roto.
Que sabrá tu muchacho lindo, si ya eres parte del olvido cotidiano.
Su sonrisa deslumbrada en la tenebrosa oscuridad de una noche de viernes en la ciudad.
Pude observar el rojo de sus labios.
Su camisa blanca desbaratada.
Mis jeans oscuros y mi fúnebre presencia con un cigarro en la mano.
Pero aquí de nuevo, no esta el amor.
La misma historia, diferente presa.
!Otro vodka por favor!
Tus cejas, juegan con tus intenciones.
Tu chaqueta parlotean en la pista.
No podrás enamorarte nunca,dices.
Mientras devoras los billetes ajenos.
Eres la simplicidad del lastimado.
Jugando al ajedrez con pasajeras almas con sed de compañía.
Si tu sabes el final del juego, la soledad nunca termina.
¿Que tan rudo eres para entregar tu corazón?
Con tan solo una mirada fulmine, puedes responder.
Pasos mareados en la oscuridad.
Tu muchacho bello, sabe el final.
Eres presa difícil y quién se atreve deberá tener unos billetes.
Tu sabes, la frivolidad, conoces en carne viva.
Recorridos por los pasillos de este lugar.
Hasta llegar a la habitación del hotel.
Con su miembro húmedo.
Puedes jugar que esto lo has vivido mas de una vez.
Pero que importa, si bebes de la botella.
Te han roto demasiado para creer en las historias de amor.
El mismo juego.
La mismas noches estrelladas.
Las mismas sabanas blancas del hotel.
Bebes de la botella mientras fumas la última tuca.
Quién podrá saber.
Que de rey te destruyes en las miserias de un corazón roto.
Que sabrá tu muchacho lindo, si ya eres parte del olvido cotidiano.
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