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Mostrando entradas de julio, 2017

Solo nos despedimos.

Soltamos las anclas en medio de la guerra fría. Los abrazos como sellos de la cruel desidia del abandono. Esperábamos salir tan pronto podíamos del maldito quilombo que era amarnos. Todos los días buscas un pretexto estúpido para volver hablar. Hoy te extraño por una melodía triste de la radio. Mañana por la lectura de los poemas que tanto rechazabas que lea. Y después porque el día estaba parecido a mi, en las buenas rachas. Siempre dando una bofetada a tus sentimientos y taparlos con excusas baratas. No me olvidaste. No te olvide del todo. Porque solo nos despedimos físicamente. Pero olvidamos, de olvidarnos que un sentimiento nos unía mas que aquel fatídico noviembre donde se termino. No me quiero mucho. Ni te quieres tampoco Eso nos une, las disfunciones del pasado. Porque solo nos despedimos. Cuando no cerramos este puto capitulo. Hoy vivimos, por el otro. No por nosotros. Solo fue un adiós, sintiendo todo.

Nebulosas.

Un veneno  de invierno. Los abrazos entrelazados en las frías noches nublosas. Nebulosas entre los espacios que flotan en las nocturnas noches de la ciudad. Tus besos quitan el veneno de las nostalgias de las lejanías personalizadas. Tu piel morena abraza mi espalda y cubre mi alma de los miedos. Sera egoísta pedirte que quedes. Pero te quiero. Te quiere esta alma triste y egoísta. Quiero que estés hoy, mañana y en mi futuro. Pero ya vi los hilos oscuros de la vida. Entonces quédate en las nebulosas de la muerte segura. Quédate un tiempo, que no sea poco, pero tampoco mucho. Alimenta este egoísmo, viveme un rato. Que no sea demasiado. Porque puedo acostumbrarme. 

Amor, como te amo Corrientes, hay pocos.

Un recorrido por las esquirlas solitarias futuristas. Como naufrago corriendo en mis lagunas de papeles. Aquellas pequeñas cosas, aquel amor incondicional por Corrientes. Mis desdeñadas ropas viejas, se mezclan con los edificios antiguos de la ciudad. Mi mochila viajera, un buen libro, un mate, pequeñas cosas de mi provincia. Un puente antiguo participe de sueños y suicidios. Adentrarme a la ciudad y sentirme abrazado. El mejor viaje. Las ojeras de las ancianas caminar, los jóvenes caminando apurados. Las guerras de la juventud, la muerte de las ancianas. Pequeñas calles armaduras de tantos colapsos automovilísticos. Y dentro de tantas personas. Un colectivo de larga distancia. Dentro de la larga distancia. Personas. Es que no podemos separarnos de vos. Cada intento de hacerlo, queremos volver. Las noches en tus brazos son distintas. Las angustias son dulces. Los lazos son inquebrantables. Cada vez que recuerdo que tengo que salir de tus cuatro puntas sobre los río...

Una luna del lunes.

Dicen que la luna tiene una cara desconocida. De ella se especula, se habla y poco se sabe. Hay una melodía en el jardín que me recuerda al invierno de lo desconocido. En la suave brisa de la pequeña ciudad de las almas tristes. La luna esta llena en el martes caótico de la semana. Y las sombras se mezclan en la habitación del piso barato que estoy alquilando. Tu fantasma suele caer en mi ventana cuando las cosas de algún modo no funcionan. El color del techo se mezcla con los recuerdos. Las estrellas se entrelazan y transportan hacia el verano cuando eramos adolescentes. Que miedo teníamos, que dolor sentíamos. Los viernes de juerga, los sábados de resaca y los domingos de tristezas. Los lunes de luna de llena. Una parte de mi se fue con vos y no volverá. Se que una parte de ti, se fue cuando partiste. No es extraño que te sueñe. Las añoranzas golpean en los domingos de tristeza. En los lunes, en los martes y miércoles. Y en los jueves y viernes, te vuelvo a encontra...