Son las 3.30hs de la madrugada del sábado para ser exactos. Invaden dentro de mi conciencia, cuantitativos espasmos conscientes. Pero especialmente quiero hablar de mi largo recorrido hasta llegar a mi presente. Sume casilleros y reste otros para complementarme e integrarme a un nuevo mundo. Estoy pisando los 20 años, puedo ser sincero, siento que estuve muerto exactamente 18 años. Puedo jurar que todo ese maldito tiempo, viví una vida que no me pertenecía, no era consciente de mi realidad, mis frutos, ni mucho menos de mis afectos. La toxicidad del alcohol hizo estragos en mí, la noche se alumbro de recuerdos depresivos de una infancia que está lejana a mi realidad. Años, intentando jurar que era fuerte. Me veía en la fuente de los deseos rotos, tan desbastada, rendida y sin lágrimas por llorar. Me he pasado años, de relaciones amorosas tan viciosas al fracaso, que siento que no conocí el primer amor. O el amor de mi vida. Suena egoísta. Hubo personas que me amaron, en mi...
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.