Habíamos despertado en la noche. Su color de voz. Su mirada. Sus pupilas desveladas y sus mejillas rojas hacían juego con su piel blanca. Nos miramos con complicidad, un sexto sentido nos decía que todo iba terminar ahí. Sentía como lentamente me arrebataban la felicidad, sentía el miedo fervoroso de decir que desde aquí en más debía caminar solo en medio de una multitud de metralletas con finalidad de matar. Las promesas habían reencarnado mis ganas de creer que todo no se iba terminar esa noche antes de partir, creí cada una de tus palabras, creía haber acertado una vez más, esta vez no me equivocaba. Creía. Pero el viento siempre me había dicho que debía pensar con la cabeza y no con el corazón. Tu abrazo conforto el momento, mis besos fueron el condimento de las lágrimas y mis ganas de no dejarte ir. Sabíamos que iba llegar el momento, que pronto íbamos a irnos y nada de esta historia iba quedar, que las estrellas ya no, nos iban a ver, que el sótano iba d...
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.