Me gusta el número 29, es de la buena suerte, presagio divino de la multitud y para algunos días para comer ñoquis. Hace mucho tiempo no levantaba como una casetera vieja recordando situaciones y momentos. Pero esta vez no hay lágrimas de por medio, ni amores tóxicos dentro de la cinta. Hace unas noches una persona me preguntó, al hablarle de mi blog y sus 7 años de historias como me veía ahora después de tanto tiempo. No supe que responderle, pero dentro de mi existe una respuesta: Te puedo mostrar la cantidad de calles que camine con un rumbo en específico con hambre en los huesos. Puedo verme cruzar las vías del tren en la ciudad con lágrimas en los ojos por haber aprobado algún examen difícil. Puedo verme preparando el almuerzo con mucha rapidez para dormir unas horas y luego levantarme para hacer lo mismo de todos los días. También calzarme para salir a caminar y ver gente por aquí y por allá, los vagabundos en la esquina del correo, que ignoro, mientras...
Toda una vida resumida en letras. Sentate, ríete y llora un poco, era niño antes, un joven hoy, quizá un viejo mañana.