Me gusta el número 29, es de la buena suerte, presagio divino de la multitud y para algunos días para comer ñoquis.
Hace mucho tiempo no levantaba como una casetera vieja recordando situaciones y momentos.
Pero esta vez no hay lágrimas de por medio, ni amores tóxicos dentro de la cinta.
Hace unas noches una persona me preguntó, al hablarle de mi blog y sus 7 años de historias como me veía ahora después de tanto tiempo.
No supe que responderle, pero dentro de mi existe una respuesta:
Te puedo mostrar la cantidad de calles que camine con un rumbo en específico con hambre en los huesos.
Puedo verme cruzar las vías del tren en la ciudad con lágrimas en los ojos por haber aprobado algún examen difícil.
Puedo verme preparando el almuerzo con mucha rapidez para dormir unas horas y luego levantarme para hacer lo mismo de todos los días.
También calzarme para salir a caminar y ver gente por aquí y por allá, los vagabundos en la esquina del correo, que ignoro, mientras una angustia pasajera aparece.
O el simple hecho de reírme hasta llorar sin miedo a nada, porque en un año me antepuse a ellos.
Vestirme elegante y tapar mis ojeras para salir a comerme el mundo.
O mi cuerpo alto de piernas anchas que tanto detesto, pero que aprendí amar con el tiempo.
Los amores fugaces amigo, estuvieron repletos esté año.
Una parte me decía "VAS A VOLVER A SENTIR LO MISMO, TE PROMETO" todo acababa en sexo o en un desastre anticipado de infidelidades que me usaban para olvidar.
El mejor sexo de mi vida con una persona que simplemente quiso eso y ingenuo de mí creí.
En mi fugaz relación que me acompañó cuando estaba abriendo las alas, que supo verme en la pobreza, en los días sin agua potable, hasta que me volví un imbecil, encontré un trabajo y solucione problemas que me quitaban sueño, olvidando quién estuvo en esas noches de insomnio.
La ley del karma puede aparecer muchas veces dentro de esté cierre de año o en el siguiente, ya no le tengo miedo aunque suene arrogante. Mi madre me dijo una vez " Vos sos pleno, hasta que un día te podes encontrar sin nada, sin agua, sin comida, sin dinero y ese día sos parte de tu realidad, vos elegis si quedarte o buscar una salida" De algún modo el karma funciona así.
La pelea con una persona que no me dolio hasta que descubrí que nadie me conoce más que ella.
La soledad en su maxima expresión llega de aquellos amores fugaces.
Tampoco hablar de las noches de alcohol, música triste y descargo en hojas de papel con lagrimas claras.
Dentro de tantas situaciones, tantas calles, tantos labios, tantas guerras, alguien me dijo que si me rendía, perdía y no quiero perder, no ahora, no después de todo. La supervivencia, la grandeza siendo pequeño, la felicidad con poco, el esfuerzo por llegar a un lugar, juntar las monedas para cargar la tarjeta para poder ir en colectivo a un lugar, las horas sin dormir, despertaron el depredador de vida que hay dentro de mí, que tantas veces desee que aparezca cuando intentaba hacer una estupidez. Vino sola, me dio unas cuantas cachetadas y me hizo fuerte, nunca hay hecho que valga mi nombre grande dentro de esta casetera que no tiene un final escrito aún.
-Muchas veces quiero ser una planta, no voy a negar, pero no quitará este regalo, no ahora que todo marcha bien, no ahora que quizá mañana amanezca enfermo y me tenga ir por obligación.
Once meses de todo, de felicidades y tristezas, pero de vida.
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