Un veneno de invierno.
Los abrazos entrelazados en las frías noches nublosas.
Nebulosas entre los espacios que flotan en las nocturnas noches de la ciudad.
Tus besos quitan el veneno de las nostalgias de las lejanías personalizadas.
Tu piel morena abraza mi espalda y cubre mi alma de los miedos.
Sera egoísta pedirte que quedes.
Pero te quiero.
Te quiere esta alma triste y egoísta.
Quiero que estés hoy, mañana y en mi futuro.
Pero ya vi los hilos oscuros de la vida.
Entonces quédate en las nebulosas de la muerte segura.
Quédate un tiempo, que no sea poco, pero tampoco mucho.
Alimenta este egoísmo, viveme un rato.
Que no sea demasiado.
Porque puedo acostumbrarme.
Los abrazos entrelazados en las frías noches nublosas.
Nebulosas entre los espacios que flotan en las nocturnas noches de la ciudad.
Tus besos quitan el veneno de las nostalgias de las lejanías personalizadas.
Tu piel morena abraza mi espalda y cubre mi alma de los miedos.
Sera egoísta pedirte que quedes.
Pero te quiero.
Te quiere esta alma triste y egoísta.
Quiero que estés hoy, mañana y en mi futuro.
Pero ya vi los hilos oscuros de la vida.
Entonces quédate en las nebulosas de la muerte segura.
Quédate un tiempo, que no sea poco, pero tampoco mucho.
Alimenta este egoísmo, viveme un rato.
Que no sea demasiado.
Porque puedo acostumbrarme.
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