Cuantas veces hemos sufridos hasta sangrar.
Cuantas veces mandanmos el ultimo texto de dignidad a nuestro gran amor.
Cuantas veces dedicamos tragos fuertes por su querer.
Cuantas veces lloramos en las madrugadas tibias de verano, por amar.
Gritamos en el abismo, en la costa del rió llano. Por amar, porque adorar y querer.
Y cuando el capitulo muestra su último capullo de compasión.
Entramos en pánico y la escena se repite, una y otra vez hasta arrodillarnos por compasión de nuestra seguridad.
Aceptamos en la oscuridad que ya no esta.
Que las lagrimas nos debemos sacar solas, sin sus abrazos por detrás.
Aceptamos la cruda desidia que en nuestra habitación faltara una presencia.
Sufrimos los domingos de tormentas, en la inercia del sufrido, olvidamos el daño y solo extrañamos.
Los lunes no tienen el mismo color, tampoco los martes y el resto de la semana.
Nos cuesta tanto, nos duele tanto. Que deja de doler.
Las mañanas pesaran mas de lo habitual y los recuerdos te golpearan la puerta hasta cansarse.
Estarás en medio de una reunión laboral y su silueta desnuda aparecerá.
Sonreirás tantas veces de manera falsas, que sera parte de tu actuación.
Vivirás tantas penas, que olvidaras la razón por la cual llegaste hasta acá.
Perderás el sentido, caerás en las ruinas de tus propios cimientos.
¿Por qué?
Porque amaste, amaste hasta el hueso.
Amaste hasta perder la conciencia de tu realidad.
Amaste con la última esperanza de que esta vez todo iba a salir bien.
Y así no fue.
Te golpeo.
Te traiciono cuantas veces pudo.
Te humillo al frente de sus amigos.
Te desmoralizo, hasta el veneno.
Te prometió cambios, que los cumplió con golpes.
Te lleno de moretones el alma, de aquellas que no se borran fácil.
Pero tu creíste, porque amaste hasta la eternidad.
Y te fallaron, te dolió, lloraste, te embriagaste.
Y volverías amar.
Porque el amor no esta escrito, esta dicho,
Por más doloroso que pueda llegar a ser, amaras al demonio o al dios.
Y todo depende de como puedas jugar.
Cuantas veces mandanmos el ultimo texto de dignidad a nuestro gran amor.
Cuantas veces dedicamos tragos fuertes por su querer.
Cuantas veces lloramos en las madrugadas tibias de verano, por amar.
Gritamos en el abismo, en la costa del rió llano. Por amar, porque adorar y querer.
Y cuando el capitulo muestra su último capullo de compasión.
Entramos en pánico y la escena se repite, una y otra vez hasta arrodillarnos por compasión de nuestra seguridad.
Aceptamos en la oscuridad que ya no esta.
Que las lagrimas nos debemos sacar solas, sin sus abrazos por detrás.
Aceptamos la cruda desidia que en nuestra habitación faltara una presencia.
Sufrimos los domingos de tormentas, en la inercia del sufrido, olvidamos el daño y solo extrañamos.
Los lunes no tienen el mismo color, tampoco los martes y el resto de la semana.
Nos cuesta tanto, nos duele tanto. Que deja de doler.
Las mañanas pesaran mas de lo habitual y los recuerdos te golpearan la puerta hasta cansarse.
Estarás en medio de una reunión laboral y su silueta desnuda aparecerá.
Sonreirás tantas veces de manera falsas, que sera parte de tu actuación.
Vivirás tantas penas, que olvidaras la razón por la cual llegaste hasta acá.
Perderás el sentido, caerás en las ruinas de tus propios cimientos.
¿Por qué?
Porque amaste, amaste hasta el hueso.
Amaste hasta perder la conciencia de tu realidad.
Amaste con la última esperanza de que esta vez todo iba a salir bien.
Y así no fue.
Te golpeo.
Te traiciono cuantas veces pudo.
Te humillo al frente de sus amigos.
Te desmoralizo, hasta el veneno.
Te prometió cambios, que los cumplió con golpes.
Te lleno de moretones el alma, de aquellas que no se borran fácil.
Pero tu creíste, porque amaste hasta la eternidad.
Y te fallaron, te dolió, lloraste, te embriagaste.
Y volverías amar.
Porque el amor no esta escrito, esta dicho,
Por más doloroso que pueda llegar a ser, amaras al demonio o al dios.
Y todo depende de como puedas jugar.
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