Puedo verlos tomados de la mano a la luz de las velas.
El aire liviano y sus sonrisas brillantes.
Un vino caro o quizá un refresco, de los que tanto te gustan.
Las paredes color tenue y sus ojos brillantes.
En el amor es el arte de la idealización.
Los ventanales, donde allí afuera corren los destinos de miles de personas.
Y allí ustedes, el retrato del presente, evitando errores del pasado.
Y yo aquí.
Tus alago en momentos oportunos.
Tu mirada, mientras el habla.
Una cena romántica del primer mes.
Y yo aquí refugiándome del frió invierno que se apodero en esta primavera.
Su suave piel.
Sus historias asombrosas de viajes y recuerdos bonitos.
Y yo aquí, mas toxico que la combustión.
Sus sonrisas entrelazadas.
El aroma agradable del lugar.
Y yo aquí envenenando mis sueños con el pasado.
Quizá necesito tan solo un último abrazo que me diga que todo estará bien.
Unas sabías palabras de que mis errores, no los volveré a cometer.
Cegado en mi presente, solo causo estragos en lo construido.
No logro aceptar, que pueden tener mi legado.
Mi obra, mi invento.
Quién puede ser tan egoísta de no darse cuenta, que eres mi reflejo.
Todo este tiempo jugando con mis sentimientos, que por arte de magia limpiaron tu culpa de haberme lastimado tanto.
Y yo aquí cantando esta melodía triste y rutinaria.
Soñando grande, para no caer al negro.
Queriendo dejar de comer nuevamente y perderme.
Todos los días luchando para levantarme de la cama y salir de mi habitación.
Lentamente entregándome al negro.
El juego macabro del destino, tiro su carta y perdí.
Gane el negro de nuevo,
Y tu perversa forma de conquistar gano.
Enriqueciéndote de mis virtudes.
Y yo empobreciéndome en esta inaudita soledad.
El aire liviano y sus sonrisas brillantes.
Un vino caro o quizá un refresco, de los que tanto te gustan.
Las paredes color tenue y sus ojos brillantes.
En el amor es el arte de la idealización.
Los ventanales, donde allí afuera corren los destinos de miles de personas.
Y allí ustedes, el retrato del presente, evitando errores del pasado.
Y yo aquí.
Tus alago en momentos oportunos.
Tu mirada, mientras el habla.
Una cena romántica del primer mes.
Y yo aquí refugiándome del frió invierno que se apodero en esta primavera.
Su suave piel.
Sus historias asombrosas de viajes y recuerdos bonitos.
Y yo aquí, mas toxico que la combustión.
Sus sonrisas entrelazadas.
El aroma agradable del lugar.
Y yo aquí envenenando mis sueños con el pasado.
Quizá necesito tan solo un último abrazo que me diga que todo estará bien.
Unas sabías palabras de que mis errores, no los volveré a cometer.
Cegado en mi presente, solo causo estragos en lo construido.
No logro aceptar, que pueden tener mi legado.
Mi obra, mi invento.
Quién puede ser tan egoísta de no darse cuenta, que eres mi reflejo.
Todo este tiempo jugando con mis sentimientos, que por arte de magia limpiaron tu culpa de haberme lastimado tanto.
Y yo aquí cantando esta melodía triste y rutinaria.
Soñando grande, para no caer al negro.
Queriendo dejar de comer nuevamente y perderme.
Todos los días luchando para levantarme de la cama y salir de mi habitación.
Lentamente entregándome al negro.
El juego macabro del destino, tiro su carta y perdí.
Gane el negro de nuevo,
Y tu perversa forma de conquistar gano.
Enriqueciéndote de mis virtudes.
Y yo empobreciéndome en esta inaudita soledad.
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