Mientras caminaba, mirando a ningún lado, me asomo hacía una casa, que realmente me causa escalofrió en solo pensar, que había pasado años anteriores, en ese lugar había muerto un chico, de tan solo veinte años de edad, donde tenía una vida completamente depresiva estudiando, una carrera que nunca quiso, una estructura de vida depresiva, en donde no se daba mas que con el mismo, no hablaba nunca opinaba poco, y casi ni se lo escuchaba respirar, era triste, su caminar...En ese momento que caminaba sin ver a nadie pasar veo los ojos de una madre, triste y hasta paseando a su nieto sin ganas, viendo sus ojos cristalinos llenos de dolor, me puse a recapacitar, en ver lo que es realmente perder una parte de ti mismo, perdiendo un hijo, perdiendo a quien le diste la vida, era triste fue como una flecha que te da el destino para que te despiertes para que te des cuenta en que mundo vives, camine y pareciera que todo el mundo se quedaba lento, como que todo paro, para ver sus ojos, pareciera no ser yo, quien la miraba tan triste, tan desolada, tan llena de desesperanza, me vino a la cabeza cuando me habían contado como fue que encontraron su cuerpo decapitado, en su cuarto, y ella intentando abrir la puerta, y cuando abre ve a su hijo, muerto.
De solo acordarme, me corre un frió por las venas, que suele ser un choque de electricidad, camine tan lento, que la quede mirando fijo a sus ojos, ella no percibió mi mirada, que sinceramente no era mía, me dio la extraña sensación de abrazarla, de contenerla, porque aún sabiendo que paso hace años, todo ese dolor persiste hasta la muerte, es como vivir muriendo, porque una parte de ti el destino quiso que se vaya, aún sabiendo que no cumplió ni la quinta parte, de lo que todavía le faltaba vivir...
Sintiendo ese dolor todavía por mis venas
No logro borrar la mirada desolada de esa mujer.
Y el dolor que respiraba...
No era yo, ni tampoco ella..
Fue alguien que estuvo, y me demostró
la otra cara de la vida y la muerte...
Comentarios
Publicar un comentario