Mente tranquila, dolor que termina…
Al comienzo eran días de felicidad, de un nuevo comienzo en
medio de una crisis incesante, que demostraba que íbamos más para atrás, que
para delante, llegaron los días de ese nuevo comienzo, año 2005, los días
pasaban, y pasaban a pasos agitados, estábamos varados en otra crisis que
atacaba nuevamente, la crisis del juego, ese vicio como cualquier otro, llevaba
al desencadenante principal, el de revelación de una adolescente, crisis y
agonía, dolor y depresión, tristeza y llanto, estábamos comenzando el comienzo
de una historia, como toda historia tiene un protagonista central, cómo puede
tener más de uno. Si bien era el momento inadecuado, fueron tremendos, era de
pasar a la noche al día, y de nuevo caer en la noche, una especie de dolor
inundaba, los años pasaban, y siempre un amague, como siempre un cobarde no
dice lo que realmente siente, simplemente calla, con ese escudo soberbio, que
lastima. Pensaron que solo eran años de rebeliones, pensaron que en algún
momento eso iba a parar, pero nada acaparaba el dolor que cada uno sentía, ese
dolor incesante, que al mismo hace estrago en la vida una de persona, pero
nadie tenía la culpa, en esos momentos no sabían quiénes eran los que realmente estaban enfermando la cabeza de
aquellos niños y adolescentes, solamente éramos ciegos, aunque sabíamos que
estaba pasando, eran chicos, y ellas adolescentes, pero siempre sin decir una
sola palabra de lo que demostraban nuestros ojos. Los años continuaban, pasaron volando, cada
una ellas en su mundo nuevo, conociendo la vida de estudiante, la vida de casada, la vida de una
profesional, y la vida de ser mama y al mismo tiempo estudiante. Quedaban dos,
las dos últimas partes del romper cabeza, se criaron viendo una imagen
distorsionada, que pensaban, ¿están bien? O nuevamente están peleando, las
misma imágenes de los ojos, nos engañaban, hacían odiar una persona, que quizás
sufrió, que quizás la vida le golpeo, pero eso nunca respaldaba lo que hacía
detrás de sus espaldas. Habían pasado más momentos dolorosos, más momentos que
decían ¿qué pasa?, ¿por qué de nuevo?....
Nadie lo entendía, ya últimos dos eran grandes, por así
decir sabían en la realidad que vivían, quién no sufrió en silencio tanto
tiempo, el alma todo el tiempo necesita despejar los dolores, primero empezó
por él, a quién todo el tiempo recalcaron sus problemas por comer demasiado,
sus problemas en la escuela, pero no se entiende, y de la noche a la mañana
pensó quitarse la vida, uno no quiere terminar con su vida por que sí, uno no
está bien si quiere hacer eso, era pequeño, porque aún le faltaba crecer más,
aprender de las caídas anteriores, aprender a subsistir con esos defectos, con
esas virtudes. Siempre callado, sin decir nada a nadie, sin dar explicaciones
de cómo iban sus días, sin aparentar nada. Pero eran ellos, quienes enfermaban
la cabeza de aquel, sin echar la culpa a nadie, porque ahora nadie tiene la
culpa, solo son seres equivocados, como todo ser humano se equivoca. Después
estaba la menor, callada, tiesa, pero siempre con una sonrisa, quién puede hoy saber lo que piensa realmente una
adolescente. Las cosas se fueron tiempo, pasaron siete años, y llegaron a tiempo, se llegó al
tiempo justo, ella, el, ellas grandes, se dieron cuenta, que todas esas
amarguras vividas en el hogar, era por
una relación enfermiza, que jugaba al tatetí con su relación, hoy te quiero,
mañana no. Cómo uno puede aceptar eso, cómo un ser humano puede vivir creyendo
que todo va mejorar. Está bien él viejo,
marchito, con un trabajo estable, sabía que eso que hacía, estaba mal, exponer,
lidiar con tantas cosas, y que ellos vean sus actos era doloroso hoy él sabe poco de lo que
realmente se sentía, y era ella quién se aguantó durante un largo periodo toda
esa malaria de angustia, que con el tiempo aprendió a vivir, aprendió a vivir
que no todo es como queremos, ella quería que sus hijos tengan un plato de
comida, y un padre que ella nunca tuvo, que tengan los útiles, que tengan para
estudiar una carrera, pero nunca se fijó en ella, en lo que ella le hacía
realmente bien, no niego que puede ser que ella también se equivocó, por ahí
tampoco fue la madre que ellos querían, pero se logra con el tiempo aceptar,
como es aceptable por partes que el también haya hecho lo suyo, aunque muchos
de ellos nunca compartieron la exposición que el hacía…
Y pasó el tiempo, pasaron las amarguras, pasó todo, paso
después años, esa relación de tatetí se terminó, y los dramas de la mente se
terminaron, ella se descargó, él se descargó, la más pequeña aprendió y se
llegó a tiempo, para que no viviera lo que los tres integrantes vivieron….
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