Había formulado después de la separación de mis padres mi futuro.
un día me había despertado en tal guerra, que pensé que iba hacer interminable, pensaba todo el tiempo los muertos que iba a dejar y los rasgos tristes que se iban a encarnar nuevamente en mí.
Ya no era la primer guerra. Era la quinta guerra que tenia que luchar para sobrevivir, como había sobrevividos a las otras.
Pasaron meses, pasaron personas, terminaron las lagrimas y empezaba a remontar vuelo, un vuelo que tanto esperé y que ahora no quiero volar.
¿Bipolar o caprichoso?
Ninguna de las dos. Si no me esperaba, todos me tienen y me tenían como la persona fría, una caratula que yo mismo me impuse para no sufrir.
¿El destino? Si, que hoy, como todos los años de mi vida, me da y me quita.
Ya a una altura de la vida, estas acostumbrado a ver partir cosas que amas o tenes un aprecio. Pero todo se va y todo vuelve.
Es una especie de injusticia del destino, no miento, SUFRÍ tanto que el dolor se había puesto en mis ojos para no irse.
Y es así, mis ojos marcan eso, marcan perdidas, marcan angustias, depresiones sin limites, enfermedades.
Superar eso costo, costo al punto, de que volver a creer me costaba, costaba aceptarme a mi, de que fui un débil en situaciones donde debía ser fuerte.
Y que fui fuerte para mis amigos, que le plante una fortaleza que ni yo sabía de donde la sacaba.
Mientras en cuatro paredes intentaba pararme.
Y de un día para el otro, las cosas buenas surgían. Y surgían con nuevas personas y nuevos proyectos.
Proyectos de vidas que hoy por parte lamento y por otra me siento afortunado.
No puedo prejuzgar al destino.
Si lo quiere así, así debe ser.
Pero el significado que nos deja es incalculable...
Cuanto multiples significados pongas algo, menos sentido de la palabra tiene.
Y eso es el destino. No tiene palabras concretas con cual describirla.
Porque, muchos ven el lado negativo y muchos ven el lado positvo.
Y no logran darse cuenta, que deberían montarse en el medio de las dos.
Aceptar, identificarse con un poco de las dos.
Que nos sirva, lo malo para no volverlo a vivir.
Y lo bueno para repetirlo.
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