Soliamos cantar, soliamos llorar, soliamos gritar y hasta pelear.
Pero sabíamos, sabíamos, que un final anunciado iba a llegar.
Jamas me imagine, solo prensentí, cegado, callado y hasta triste, lo deje al margen.
Al fin, podia encrontarme conmigo mismo y decir, que no todo estaba perdido, pero ese todo, no estaba del todo.
Estaba, divido, divido por la cruel realidad, que el amor nacio, pero la distancia nos separo.
Una increible mezcla del destino y las ganas de sentir, se mezclaron, en estos hombros cansados y delgados.
Se posaron, se quedaron, se juntaron y se marcharon.
Todo, aquello, se había terminado, por la noche, en la misma noche y horario, que había comenzado. Se había terminado.
Todo por las mezclas, por las mezclas de sentimientos, sentimientos encontrados.
No eramos uno, para el otro, eramos más bien "AGUA Y ACEITE" Que se unieron por casualidad.
Se dejo llevar y yo me permití ser feliz, dependiendo de una persona. Error del ser humando, depender de otra para ser feliz.
Pero, esta mismo, aquí escrito, la tristeza, de haber sufrido tanto, por nada.
Noches, de sexo, noches de charlas y las últimas noches que jamas olvido.
La noche, donde estabamos tirados, en frente de las estrellas. Mirando, hablando, mientras lloraba, mientras un frió silencio corria por mis hombros, cuando sentía que te ibas, cuando sentía, que ahí todo iba a ser diferente. Que yo no me iba rendir. "Guerrero lucha, no se rinde"
Ibamos hasta el punto de luchar juntos, pero siempre viene el miedo o quizás, la misma soledad que genera no tenerte, no tenernos y vernos los ojos, solamente en los sueños y a travéz de una pantalla.
Para vos, era insuficiente, para mi era completo.
Completo, completo hasta sonreír, llorar, ser feliz, estar triste, pero estar alado de alguien que simplemente estaba feliz y te lo pasaba, como el sabió gusto de la tristeza eterna.
¿Pero donde quedo eso?
Quedo, en tus ganas de rendirte y en mis ganas de seguir luchando.
Acepté rapido, pase rapido este gusto amargo y este nudo en la garganta.
Me había cegado en el sueño de la mentira y en la felicidad superficial.
Me había acostumbrado a que lleguen esas madrugadas, simplemente para hablar y no poder verte.
Me había hasta acostumbrado a tu mal humor, a tus reproches, a tus cambios.
Me había acostumbrado a todo aqello, que vos te estaba aburriendo.
Pero ese presentimiento, ciego que tuve, se desperto y me dijo en un sueño " Que no queda más, que ir aprendiendo a vivir solo"
Lo tome, lo deje aquí, para poder despedirte, sabiendo que otro, va estar en mi mismo lugar. No me molesta, todos necesitamos amor, aunque no sea, el amor que esperamos.
Y ahora, todo quedo en un simple
FIN?
Porque aun solo me quedan, las ganas de extrañarte, aunque no me extrañes, quererte, aunque no me quieras, odiarte aunque me odies, por odiarte, amarte para no sentir este vacio, y luchar, para seguir, luchar por encontrarte de nuevo.
Comentarios
Publicar un comentario