Era el sabor del verano?
Era la luz?
Que fue?
Aquel pequeño dolor, fue aquel que nos despertó.
Fue aquel pesado a quién recordamos tanto.
Ese primero de febrero. Suelo pensar que aquellas historias
eran amortiguadores del dolor.
Suelo pensar que el débil era yo. Quién se sentía fuerte en medio
de la guerra.
Amnesia del sentido.
Amnesia de sentir que no estaba parado donde quería estar.
Era un alma débil, llenas de esquirlas que despertaron
aquella noche estrellada.
Donde los focos principales éramos nosotros.
Donde el dolor no importo.
Donde la pena, se convertía en aquella gloria que nunca podíamos
obtener.
Yo te amo y quizás fue aquello que jamás volveré a sentir.
Quizás aquello tengo que olvidarlo.
Pero es un pasado adictivo donde se vuelve presente.
Y aquél presente es
doloroso para saberlo lo que sigue de aquí en adelante.
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