El sueño desprestigiado había llenado de sudor la noche incógnita del destino.
El corazón de el latía como bombos en el carnaval de Sevilla.
En una madruga tibia muy épica, muy extraña, era el sabor del otoño en primavera.
Una bailarina de clásico en la televisión
Un cuerpo derramado en un colchón barato, en una ciudad que alguna vez vivió.
Una imagen bizarra de un presente extraño
Un pequeño dolor en el centro oscuro, una mirada perdida en medio de bultos
El sueño incansable despertó mi cociente, una lagrima seca caía en medio de la paz en la oscuridad de aquél cuarto extraño.
Su mirada en aquel sueño era parecida aquel verano,
Su sonrisa dilataba mis pupilas y se entregaban aquel amor del verano negro.
Dos almas, dos inconscientes mil mensajes por doquier.
Sus manos ensangrentadas de mentiras tocaban mi piel.
-Que sabor amargo tiene el amor.
Repetías todo el tiempo.
Mientras mis ojos y la confusión de haberme despertado sonaban
Aún sospechaba que era un sueño que muchas veces anhelo que sea real.
El sudor en la frente y la sombra del televisor y las imágenes de aquel sueño inconsciente.
Mi corazón fuerte, mi alma perdida, el cambio no llega.
Dos espasmos, tres, cuatro y estaba recordando aquello.
Podemos conectarnos, pero jamas volver a estar juntos.
Amor de verano ciego y doloroso.
Un sueño más y caigo en el olvido, no logramos separarnos si los mensajes del destino son evidentes.
No lograremos afrontar un nuevo amor si aún sabemos que miles de sueños conectan y gritan lo que no esta sellado.
Mentira en decir que todo lleva su tiempo.
Si este amor no se termina, creo que dejare de sentir el amor que me brindan.
Dejare de latir, dejare llevarme por el viento de este otoño que nunca termino.
Comentarios
Publicar un comentario