Perlas de una noche inconsciente, me aliste para ver hacia mi interior.
Me puse mi mejor prenda.
El mejor perfume.
Estoy listo. Era hora de la verdad y de afrontarme a mis sentimientos.
Quizás el tiempo me dejo liberado en un sin fin de historias frías. Y mis agallas de caballo arrebataron con todo lo que estaba puesto en mi mente.
La noche era mía y su mirada perdida era la que buscaba ver.
El corazón estallaba por si solo y parecían bombos de terror que querían salir al mundo.
Camine hacía la oscura calle de la ciudad de los recuerdos.
Seguro de mí mismo, marcando cada pasó como esquirlas del glamour de una noche descontrolada. Era mi noche.
Era un festín, mi corazón, mi historia verdadera, mi dolor angustioso, mis ganas de luchar.
Una fría y dilatada noche de un verano que debía ser caliente-.
Una arboleda a mi alrededor.
Miles de pensamientos que hacían de mi mente un volcán-.
Miedo, irreversible, miedo.
Dudas, malditas dudas de un amor verdadero.
Casas, faroles, autos, gente.
Y estabas ahí.
Te vi.
Se asomó mi corazón hacía la ventana de mis ojos.-
Te vio.
Y como una videocasetera imágenes viejas volvían a mí.
Como un disco rayado, de nuevo un deja vu.
Estabas ahí, tan, tan igual como te describí.
Estaba yo.
Estabas tan cambiados y aunque sabíamos que el tiempo paso sabíamos en el fondo de nuestros corazones que nos íbamos a encontrar de esta manera.
Yo más maduro y vos, y vos, tan vos.
Tan igual, tan diferente
Tan real.
Eras el amor de mi vida y aún no asimilaba que ya no estabas en mi mente.
Habías salido, como quién gana la lotería y de la pobreza sale a la riqueza ignorante.
Te miraba y no lo creía.-
Me refleje por unos largos minutos en vos y me vi tan cambiado, tan maduro, tan yo, me vi como nunca me había visto.
Con ese aire de sabiduría y de golpeado.
Con mucho dolor expulsado por los poros.
Con lágrimas secas en las mejillas.-
Me vi, me vi olvidándote en esos sectores que pocas veces estuve.
Me vi grande, cambiado, sexi como quién no quiere verse cuando estas con una persona que te hacía mal.
Presentí que te olvide, presentí que eras todo lo que pensaba, todo lo malo y todo lo bueno.
Eras un conjunto de sensaciones que terminaron por demostrarme que estaba de nuevo en mi círculo vicioso de mi futuro y mi vida.
Estas vos y no era lo mismo.
Estaba yo, y ni siquiera te sentía tan fuerte y no me sentía tan débil de verte.
Estábamos tan cambiados que agarramos e hicimos como si nada paso.
Pero los dos sabemos que imágenes y recuerdos se cruzaron al vernos a los ojos que ya no brillaban como antes.-
Me puse mi mejor prenda.
El mejor perfume.
Estoy listo. Era hora de la verdad y de afrontarme a mis sentimientos.
Quizás el tiempo me dejo liberado en un sin fin de historias frías. Y mis agallas de caballo arrebataron con todo lo que estaba puesto en mi mente.
La noche era mía y su mirada perdida era la que buscaba ver.
El corazón estallaba por si solo y parecían bombos de terror que querían salir al mundo.
Camine hacía la oscura calle de la ciudad de los recuerdos.
Seguro de mí mismo, marcando cada pasó como esquirlas del glamour de una noche descontrolada. Era mi noche.
Era un festín, mi corazón, mi historia verdadera, mi dolor angustioso, mis ganas de luchar.
Una fría y dilatada noche de un verano que debía ser caliente-.
Una arboleda a mi alrededor.
Miles de pensamientos que hacían de mi mente un volcán-.
Miedo, irreversible, miedo.
Dudas, malditas dudas de un amor verdadero.
Casas, faroles, autos, gente.
Y estabas ahí.
Te vi.
Se asomó mi corazón hacía la ventana de mis ojos.-
Te vio.
Y como una videocasetera imágenes viejas volvían a mí.
Como un disco rayado, de nuevo un deja vu.
Estabas ahí, tan, tan igual como te describí.
Estaba yo.
Estabas tan cambiados y aunque sabíamos que el tiempo paso sabíamos en el fondo de nuestros corazones que nos íbamos a encontrar de esta manera.
Yo más maduro y vos, y vos, tan vos.
Tan igual, tan diferente
Tan real.
Eras el amor de mi vida y aún no asimilaba que ya no estabas en mi mente.
Habías salido, como quién gana la lotería y de la pobreza sale a la riqueza ignorante.
Te miraba y no lo creía.-
Me refleje por unos largos minutos en vos y me vi tan cambiado, tan maduro, tan yo, me vi como nunca me había visto.
Con ese aire de sabiduría y de golpeado.
Con mucho dolor expulsado por los poros.
Con lágrimas secas en las mejillas.-
Me vi, me vi olvidándote en esos sectores que pocas veces estuve.
Me vi grande, cambiado, sexi como quién no quiere verse cuando estas con una persona que te hacía mal.
Presentí que te olvide, presentí que eras todo lo que pensaba, todo lo malo y todo lo bueno.
Eras un conjunto de sensaciones que terminaron por demostrarme que estaba de nuevo en mi círculo vicioso de mi futuro y mi vida.
Estas vos y no era lo mismo.
Estaba yo, y ni siquiera te sentía tan fuerte y no me sentía tan débil de verte.
Estábamos tan cambiados que agarramos e hicimos como si nada paso.
Pero los dos sabemos que imágenes y recuerdos se cruzaron al vernos a los ojos que ya no brillaban como antes.-
Comentarios
Publicar un comentario