Apago su teléfono móvil. Sintió un leve pinchazo en el corazón. No comprendía como llego allí, mucho menos como pudo haber estado de nuevo en la situación inconclusa de los deja vu.
Al día siguiente en un grito ahogado y desesperado. Llora hasta quebrarse.
Sospechaba de que se trataba pero intentaba hacer como si nada pasaba. Su corazón podía decir mil cosas, pero la mente decía otras más.
-Nuevamente ahí querido amigo, ya extrañaba que no le des un uso a tu razonamiento.
Entendió de que se trataba. Simplemente dejo de escuchar los parlantes mentales.
Cerro sus oídos y poco a poco a trato de sobrellevar el día con un poco de cigarros viejos y una botella de ron. Extrañaba tocar con sus dedos delicados de la adicción un tuca. Pero solamente necesitaba calmar su mente y un poco de ese corazón iluso y mezquino que poco entendía de crecer.
El solamente necesitaba sentir, solo necesitaba un poco de amor del bueno, para llenar las ausencias de las guerras pasadas.
Sentía como a cada segundo que transcurría en su mente invadían los sueños derramados, las extrañas metas por cumplir. El deseo fortuito de la madurez temprana y la indigencia del corazón.
Solo necesitaba aquello de adicción para callar su mente que trabajaba a espasmos cansados para descifrar la verdad.
Tenía pequeños caminos que recorrer, había recorrido todos los necesarios para entender a las personas.
Hasta el momento en donde tres mismas rutas tomaban a rumbos diferentes. Confundido, Tenía un poco de ron. Su corazón en la mano ensangrentado y dolorido, Un cigarro y alguna que otra molestia.
El camino se tornaba cada vez mas difícil. Volver a confiar era volver a lamentar. Volver al mismo perverso suceso de las mentiras y engaños.
Con carácter fuerte y un poco revoloteado necesitaba respirar.
No entendía como el camino se tornaba cada vez mas difícil. Había desperdiciado su energía en abandonar a personas que lo dejaron solo. Y esta vez estaba solo. Con tres caminos.
El amor, el crecimiento y las dudas.
Al día siguiente en un grito ahogado y desesperado. Llora hasta quebrarse.
Sospechaba de que se trataba pero intentaba hacer como si nada pasaba. Su corazón podía decir mil cosas, pero la mente decía otras más.
-Nuevamente ahí querido amigo, ya extrañaba que no le des un uso a tu razonamiento.
Entendió de que se trataba. Simplemente dejo de escuchar los parlantes mentales.
Cerro sus oídos y poco a poco a trato de sobrellevar el día con un poco de cigarros viejos y una botella de ron. Extrañaba tocar con sus dedos delicados de la adicción un tuca. Pero solamente necesitaba calmar su mente y un poco de ese corazón iluso y mezquino que poco entendía de crecer.
El solamente necesitaba sentir, solo necesitaba un poco de amor del bueno, para llenar las ausencias de las guerras pasadas.
Sentía como a cada segundo que transcurría en su mente invadían los sueños derramados, las extrañas metas por cumplir. El deseo fortuito de la madurez temprana y la indigencia del corazón.
Solo necesitaba aquello de adicción para callar su mente que trabajaba a espasmos cansados para descifrar la verdad.
Tenía pequeños caminos que recorrer, había recorrido todos los necesarios para entender a las personas.
Hasta el momento en donde tres mismas rutas tomaban a rumbos diferentes. Confundido, Tenía un poco de ron. Su corazón en la mano ensangrentado y dolorido, Un cigarro y alguna que otra molestia.
El camino se tornaba cada vez mas difícil. Volver a confiar era volver a lamentar. Volver al mismo perverso suceso de las mentiras y engaños.
Con carácter fuerte y un poco revoloteado necesitaba respirar.
No entendía como el camino se tornaba cada vez mas difícil. Había desperdiciado su energía en abandonar a personas que lo dejaron solo. Y esta vez estaba solo. Con tres caminos.
El amor, el crecimiento y las dudas.
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