Estamos dispuestos hasta dar nuestra última gota de felicidad, para poder recibir amor del bueno.
Nos llenamos de ilusiones baratas de él.
Comenzamos a especular que sería de nosotros dentro de años con esa persona.
Esperamos con ansias sus caricias, abrazos y besos cuando estamos lejos.
Apreciamos cada momento como si fuese el último y aunque hayamos vivido los mismos con otras personas, cuando estamos entregados a él, parece ser todo único.
La piel se nos eriza con tan solo con una pizca de sus dedos en los poros de nuestra piel.
Tenemos en la absoluta certeza que vamos a ser felices, aunque haya todo los condimentos en nuestra vida.
Necesitábamos de esa.
! Eureka!
Conseguimos el paso libre para especificar una historia y narrarla dentro de siglos, meses o días. Agarramos nuestros ojos como hojas y empezamos a escribir como Cortázar en sus historias de amor.
Escribimos, nos quedamos nulos y maravillados de toda su belleza interna...
Tocamos el cielo con las manos en aquellos sudores nocturnos en donde se ponen en juego el sentimiento real.
Idealizamos, lo hacemos perfecto, estamos entregados, estamos demostrando.
Estamos amando.
Creemos que toda nuestra vida puede girar en solo una cosa, cuando tenemos en miles que pensar.
Como las peleas absurdas llenas de amor y odio en donde se mezclan como agua y aceite con sal.
No sabes dónde tirarte y en que creer.
Los mismos momentos de sinceridad en donde los sentimientos quedan a la luz y ya no te quedas como el débil. Simplemente quedas como un loco amando desenfrenadamente en momentos en donde de ello no existe.
Crees que es correcto y te tiras al muelle de hojas blancas para empezar tu próxima historia de amor.
Te quedas allí ahogándote dentro de millones de hojas nocturnas, describiendo implícitamente todas las noches de amor, todos las historias.
Empiezas a quedarte en el mismo lugar donde ya estuviste. Quizás ahora aun mas sabio, con mas golpes de los cuales aprender.
Pero estas siendo iluso en describir en olvidos la palabras "No me volvería enamorar nunca más" Simplemente la dejas de pensar y cuando menos te esperas, te das cuenta que estas amando en el muelle del rio blanco
Comentarios
Publicar un comentario