- ! Tengo miedo!
-¿Pero si ya estuviste en él risco de tienes miedo?
Tengo miedo de despertar de esto.
Uno nunca sabe cuando el momento llega.
Simplemente esta tildado, como un muñeco de porcelana, esperando ser pulido.
No sabe lo bueno que puede dar.
Tampoco comprende que esa belleza está escondida dentro de tanta pólvora de la guerra pasada.
Sospecha que ya esos colores de nosotros dependerían cambiar, pero no damos el esfuerzo necesario para hacerlo.
Lo vemos todo tan monótono y seco.
Como un otoño eterno y un invierno sin fin.
Escuchamos recuerdos en medio de las noches turbias en donde éramos felices.-
Pensamos, inerte que eso no volvería a suceder, pero lo deseamos.-
Respiramos hondo y damos un trago de aire y nos damos media vuelta en nuestra cama vacía y en la oscuridad amiga.
Luego despertamos y volvemos a ser esa figura, sin gracia que pasa por los camino brillando, pero sigue teniendo el polvo.
Sigue despilfarrando dinero y llenar todo con un poco de vicio.
Camina con el simple silbido de la noche y respira lo que todos fuman.
Gira en torno a las luces, se embriaga de los placeres sin color.-
Vuelve a despertar y simplemente...
Ya esta, dejo de creer.-
Y se echa al vacío.-
Hasta que un día, se cruza en el camino tu contra punto.
No sabes como sucedió, no entiendes el porqué. Pero miras. Preguntas. Respiras. Te ves. Y eres tú.
Tu contra punto se acerco el mismo día en donde dejabas de crecer. El mismo día donde un párrafo largo de millones de olvidos se cerraba.
Tú contra punto, aquello que no tienes nada en común o lo poco que tienen lo convierten en TODO.
Simplemente es el pequeño cosquilleo de las olas en los caracoles viejos y vacios.
Vuelves a sentir el mar tocar tus dedos finos.
Aquello que está seco y lleno de polvo, vacio y sin ganas de pulirse.
Vuelves...
Ves que no tiene ni siquiera eso que tanto ansiabas o buscabas.
Ni en absoluto puede darte eso que deseabas de chico. Pero ves y te enamora.
Un pequeño gesto. Una mirada tierna. Una demostración de amor.
Te preguntas todo el tiempo ¿Es real? ¿Puedo confiar? ¿Me enamoro?
Caes como un ángel a la nube blanca.
Caes en el mismo miedo del principio y de historias pasadas.
De nuevo en ese risco, pero quizás más sabio.
Simplemente ya sabes cómo caer.
Amando con miedo, dando todo sin prisa, esperando nada.
Respirando su aire...
Lastimosamente estas enamorado, pulido, volviendo armarte.
-¿Pero si ya estuviste en él risco de tienes miedo?
Tengo miedo de despertar de esto.
Uno nunca sabe cuando el momento llega.
Simplemente esta tildado, como un muñeco de porcelana, esperando ser pulido.
No sabe lo bueno que puede dar.
Tampoco comprende que esa belleza está escondida dentro de tanta pólvora de la guerra pasada.
Sospecha que ya esos colores de nosotros dependerían cambiar, pero no damos el esfuerzo necesario para hacerlo.
Lo vemos todo tan monótono y seco.
Como un otoño eterno y un invierno sin fin.
Escuchamos recuerdos en medio de las noches turbias en donde éramos felices.-
Pensamos, inerte que eso no volvería a suceder, pero lo deseamos.-
Respiramos hondo y damos un trago de aire y nos damos media vuelta en nuestra cama vacía y en la oscuridad amiga.
Luego despertamos y volvemos a ser esa figura, sin gracia que pasa por los camino brillando, pero sigue teniendo el polvo.
Sigue despilfarrando dinero y llenar todo con un poco de vicio.
Camina con el simple silbido de la noche y respira lo que todos fuman.
Gira en torno a las luces, se embriaga de los placeres sin color.-
Vuelve a despertar y simplemente...
Ya esta, dejo de creer.-
Y se echa al vacío.-
Hasta que un día, se cruza en el camino tu contra punto.
No sabes como sucedió, no entiendes el porqué. Pero miras. Preguntas. Respiras. Te ves. Y eres tú.
Tu contra punto se acerco el mismo día en donde dejabas de crecer. El mismo día donde un párrafo largo de millones de olvidos se cerraba.
Tú contra punto, aquello que no tienes nada en común o lo poco que tienen lo convierten en TODO.
Simplemente es el pequeño cosquilleo de las olas en los caracoles viejos y vacios.
Vuelves a sentir el mar tocar tus dedos finos.
Aquello que está seco y lleno de polvo, vacio y sin ganas de pulirse.
Vuelves...
Ves que no tiene ni siquiera eso que tanto ansiabas o buscabas.
Ni en absoluto puede darte eso que deseabas de chico. Pero ves y te enamora.
Un pequeño gesto. Una mirada tierna. Una demostración de amor.
Te preguntas todo el tiempo ¿Es real? ¿Puedo confiar? ¿Me enamoro?
Caes como un ángel a la nube blanca.
Caes en el mismo miedo del principio y de historias pasadas.
De nuevo en ese risco, pero quizás más sabio.
Simplemente ya sabes cómo caer.
Amando con miedo, dando todo sin prisa, esperando nada.
Respirando su aire...
Lastimosamente estas enamorado, pulido, volviendo armarte.
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