Te vi...
Ahí. Si, ahí. Si siendo tan tu.
El aire se cortaba, mientras los pájaros del otoño se esparcían por el cielo.
Luces de colores eran interminables en mis pupilas.
Era el incrédulo amor que se estaba yendo en cada latido de mi corazón golpeado.
Te vi mientras tus lagrimas caían sobre tu piel blanca.
No sentía los brazos. Aunque moría de ganas de poder secarte las lagrimas.
Dentro de mí muchas cosas estaban rotas.
Y tu eras la única que tendía de un hilo.
Los ruidos molestos no detuvieron el momento. Y por primera vez escuche un- te amo- Tan real y cristalino como el agua.
Mucha confusión, muchos colores. ¿ Que sucedía?
!Dejaba de latir, dejaba de latir! ¿Que sucedía?
Su desgarros llantos me aturdían y me confundían.
-No te vayas, no me dejes solo. !Por favor!
La voz se alejaba. Aquella sangre en su rostro y mi poca consciencia.
Supo entender que estaba dejando la vida.
Supe entender que su amor era real.
Ya era tarde, me estaba yendo. Ya era tarde..
-Me estaba muriendo-
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