-Nunca te voy lastimar.
Fue un pase libre para lastimarme.
Somos seres tan irrelevantes a la hora de demostrar una cara y cambiarla por otra.
El amor se basa en la confianza y con vos lo estaba haciendo.
Aunque mis presentimientos de viejo desdichado decían una cosa, yo pensaba otras, actuaba por tercera vez con el corazón.
Aparato bombeador de sangre y creador de las hermosas luchas existenciales.
Necesitaba creer en que ya todo no estaba perdido, que el sentimiento viejo era aquel que lo creía inexistente.
Lo confíe todo. Una vez más la idea de la idealización temprana. Formulaba historias y futuros con vos, hasta planeaba crecer, madurar a tu lado. Pero una vez mas el deseo llevo a cabo su peor error.
En el momento sentía que un peso de diez toneladas caían sobre mi corazón. Mi sudor tragraba mis miedos y el temblor exaltaba las ganas de gritar desenfrenadamente una macabra desilusión amorosa. Otra más. En el diario de los lamentos informaba,
Creí cada una de tus palabras, me había jugado hasta la última letra del abecedario para demostrarte que no todo estaba perdido. Creyendo así que podíamos armar una vida juntos. Promesas inertes de una personalidad maníaca bipolar y depresiva.
Al abrir mis alas a tus brazos sospechaba. Al cerrar mis ojos desconfiaba. Al abrirlos con un simple detalle me enamorabas.
La negación, no evita el dolor, el no creerte alimenta mi odio. Esto no va ser como antes. Repito a cada latido y frase.
Te miro diferente, te observo, me observo. No soy feliz.
Las mejores sonrisas las sacaste, los mejores momentos exterminaste. Y hoy, aunque tengas las fuerzas necesarias para luchar y remar contra viento y marea.
Sabes interiormente que me mataste. Nuevamente mataron a este guerrero. Y aunque me quede con vos, no quiere decir que sienta, quiere decir que puedo pretender verte cambiar.
Aunque no o hagas, se que no dolerá.
Me has lastimado y eso no te lo voy a perdonar.
Solo queda esperar que rumbo tomar.
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