Pude verte una vez más en mis sueños.
Te vi. Quizás fue un recuerdo inconsciente de tu cara, lo que llevo a describir que eras vos.
Las sabias palabras de la edad dejaban un mensaje.
Y aunque entendí que hace muchos años ya no te tengo.
Estabas ahí diciéndome que todo iba estar bien.
Sentada ahí, te veías tan clara.
Podía percibir que me mirabas fijo. Ya no como una abuela, que mira a su nieto de 5 años o de 8 a la edad que me dejaste. Pude comprender que ahora sí podías hablarme en el idioma general de la vida.
Ni siquiera sabes lo que siento. ¿Puedes imaginarte tan solo un segundo lo mucho que te echo de menos?
Lo mucho que quisiera que estés en los momentos de cólera de una vida limite.
Quizás no pronuncie una sola palabra en los 5 segundos que puede durar un recuerdo inconsciente dentro de la mente.
¿Podías entender el momento?, ¿Podías sentir mi tristeza? ¿Por qué te apareciste?
¿O porque mis recuerdos de la niñez te llamaron de nuevo?
Quizás si estabas, ibas a ser la primera persona a la cual podría recurrir. No lo sé.
Son muchas preguntas para un sueño. En un momento triste. Como muchos que vendrán.
Pero eras vos. Una vez más.
Un sueño más en donde te podía ver, de la misma forma que me críe viéndote.
Siempre que te sueño. Las veces que pude verte. Tenías algo debajo de las mangas para decirme.
Pero te extraño y podría mezclar mis conocimientos para decirte que mi inconsciente te llamo para apalear un poco el dolor.
Pero mis conocimientos son nulos. Tan nulos como los aciertos en mi vida.
Solo puedo decirte que no sos frecuente, tus visitas en mis sueños.
Y si pudiera verte todos los días en ellos. No viviría y estaría bajando la retaguardia por un mal momento.
Y aún sabiendo que hace diez años no estás. Sos a la única persona que recurro inconscientemente cuando estoy triste.
Te vi. Quizás fue un recuerdo inconsciente de tu cara, lo que llevo a describir que eras vos.
Las sabias palabras de la edad dejaban un mensaje.
Y aunque entendí que hace muchos años ya no te tengo.
Estabas ahí diciéndome que todo iba estar bien.
Sentada ahí, te veías tan clara.
Podía percibir que me mirabas fijo. Ya no como una abuela, que mira a su nieto de 5 años o de 8 a la edad que me dejaste. Pude comprender que ahora sí podías hablarme en el idioma general de la vida.
Ni siquiera sabes lo que siento. ¿Puedes imaginarte tan solo un segundo lo mucho que te echo de menos?
Lo mucho que quisiera que estés en los momentos de cólera de una vida limite.
Quizás no pronuncie una sola palabra en los 5 segundos que puede durar un recuerdo inconsciente dentro de la mente.
¿Podías entender el momento?, ¿Podías sentir mi tristeza? ¿Por qué te apareciste?
¿O porque mis recuerdos de la niñez te llamaron de nuevo?
Quizás si estabas, ibas a ser la primera persona a la cual podría recurrir. No lo sé.
Son muchas preguntas para un sueño. En un momento triste. Como muchos que vendrán.
Pero eras vos. Una vez más.
Un sueño más en donde te podía ver, de la misma forma que me críe viéndote.
Siempre que te sueño. Las veces que pude verte. Tenías algo debajo de las mangas para decirme.
Pero te extraño y podría mezclar mis conocimientos para decirte que mi inconsciente te llamo para apalear un poco el dolor.
Pero mis conocimientos son nulos. Tan nulos como los aciertos en mi vida.
Solo puedo decirte que no sos frecuente, tus visitas en mis sueños.
Y si pudiera verte todos los días en ellos. No viviría y estaría bajando la retaguardia por un mal momento.
Y aún sabiendo que hace diez años no estás. Sos a la única persona que recurro inconscientemente cuando estoy triste.
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