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Presionar el gatillo.



Estamos excedidos de pasado.
Como excedidos de futuro.
Somos incapaces de comprender el momento, la situación y el espacio en el cual estamos.
Perdonamos  tantas veces como podemos, como negamos el perdón por el dolor.
Sonreímos tantas veces con falsedad y lloramos pocas veces.
Tenemos suerte como un enano holandés y lamentamos las perdidas.
 Desperdiciamos las figuras con sentimientos verdaderos de lo ganado.
Huimos de lo esencial de la vida. Muchas veces por miedo a que duela.
Afrontamos guerras que no son nuestras.
Aplaudimos y estamos orgullosos de nuestros frutos.
Pero lamentamos una y un millón de veces los errores.
Lloramos por insignificantes personas. Cuando hay personas que matarían por tu lágrima.
Ejercemos tanta fuerza para amar y olvidar.
Que no estamos amando en realidad.
Encendemos las velas en el otoño.
Lloramos en iniverno.
Falseamos en primavera.
Y vivimos en verano.
Pero nunca vemos el hoy. Nunca tomamos una hoja y un papel para remarcar quién está en el momento triste de nuestro día o en la hora exacta en donde nos sentimos“Solos”.
Para evadirnos de la culpabilidad de un presente que nunca logramos amoldarnos del todo.
Por el hecho que estamos excedidos de sueños y de pasado.
Un sabio me dijo que se deben apagar las heridas para poder afrontar el momento.
La pregunta al sabio anónimo es. ¿Vos apagaste aquello que te llevo a donde estas hoy?
Quizás aun no nos preguntamos él porque estamos tan ligado a algo que nos hace daño.
Porque el dolor lo usamos como arma para acribillar el alma.
Y no para crecer.
El crecer es tan constante hasta que nuestra alma se va.
El crecer esta tan inconcluso como desligarnos de nuestro primer amor.
Y al fin al cabo estamos...


Evacuándonos todo el tiempo el pasado. 
Estamos en el intento constante de sobrevivir sin ello.
Aunque sabemos que está ahí.
Como comprendemos muy bien, como usar el arma.
Quién se sabe matar, se sabe curar.
¿Cuál sería la lógica de vivir entonces?
Si sabemos cómo usar el arma. Todo queda en nuestra valentía o cobardía de poder presionar el gatillo.

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