Espere hasta lo inesperado.
Sobreviví en todos los ciclos d y etapas de esta adolescencia.
Afronte guerras interminables con la vida y la muerte.
Luche una y mil veces para sobrevivir, aunque los vicios, la depresión. Estaban acabándome.
Pude aceptar que estuvieras ausente mayor parte de mi vida.
Que las veces que aparecieras eras para reprochar mis malos actos intencionados.
Supe entender tus tristezas, dando un punto esencial de que eras un hombre sufrido
Tome las riendas de mi vida un millón de veces por vos.
Para recibir un (!me siento orgulloso!) Cuando ganas de seguir nos las había, me las inventaba.
Con el tiempo comprendí que los padres, son pequeños adolescentes en cuerpos de adultos.
Que ni siquiera saben cómo manejarse ellos y cometen actos estúpidos. Lastimando. Hiriendo. Mientras nosotros pagamos los platos rotos.
Una y mil veces me falle a mí mismo, para que dijeras. Este es mi hijo.
Quizás hasta deje todo aquello que me hacía feliz.
Mientras en las veces que podías desmerecías mis talentos, humillándome las veces que pudieras.
Agarrándote conmigo para apalear tu vida miserable llena de baches y oscuras historias.
Te abre matados más veces que un asesino a un cadáver.
Y te reviví siempre que pude apagar los demonios mentales.
No hay un culpable concreto. Simplemente todo es una cadena.
El padre, de tu padre y MI PADRE y así nunca encontraremos un debido culpable de los actos que quizás cometa dentro de veinte años, más adelante.
Luego escucho a mi madre decir que siempre el apellido es el culpable y nosotros desplazamos a otros las culpas que son nuestras.
Quizás fui el único de todos, que agarro y mientras más odio consumía, me acercaba a vos.
Me plantee muchas veces la idea de un día matarte y no verte más.
Matarte en mi corazón.
Pero no podía por el hecho que aun pensaba que ibas a cambiar.
Pero las maquinas viejas no cambian. Siguen funcionando con el estorbo ruido y con las pocas ganas.
Fui el que más recibió tiros en tu vida. Quizás el segundo que pago los platos rotos.
No te culpo. Por algo decidiste matarte. O matarme a mí también-.
Es la única forma en donde encuentro la salida. Y estando aún mas perdido que vos. Intento salir y ser bueno con los buenos y hijo de puta con los HIJOS DE PUTAS.
Pero gastaste tus palabras en aquel mensaje para matarme.
Soy yo el que le da valor a las palabras crudas y las palabras abstractas. Porque así naci y así me muero.
Pero estoy en un duelo inducido. Inducido por vos.
Y mucha soledad te va rodear en este camino. Quizás era yo el que te iba a cuidar en tus últimos suspiros de vida.
Pero no.
Prefiero verte por última vez. Viendo tú lapida y desgarrando una sola lagrima. Por como desperdiciaste a un hijo.
Y nos veremos ese día. Va te veré yo.
Sobreviví en todos los ciclos d y etapas de esta adolescencia.
Afronte guerras interminables con la vida y la muerte.
Luche una y mil veces para sobrevivir, aunque los vicios, la depresión. Estaban acabándome.
Pude aceptar que estuvieras ausente mayor parte de mi vida.
Que las veces que aparecieras eras para reprochar mis malos actos intencionados.
Supe entender tus tristezas, dando un punto esencial de que eras un hombre sufrido
Tome las riendas de mi vida un millón de veces por vos.
Para recibir un (!me siento orgulloso!) Cuando ganas de seguir nos las había, me las inventaba.
Con el tiempo comprendí que los padres, son pequeños adolescentes en cuerpos de adultos.
Que ni siquiera saben cómo manejarse ellos y cometen actos estúpidos. Lastimando. Hiriendo. Mientras nosotros pagamos los platos rotos.
Una y mil veces me falle a mí mismo, para que dijeras. Este es mi hijo.
Quizás hasta deje todo aquello que me hacía feliz.
Mientras en las veces que podías desmerecías mis talentos, humillándome las veces que pudieras.
Agarrándote conmigo para apalear tu vida miserable llena de baches y oscuras historias.
Te abre matados más veces que un asesino a un cadáver.
Y te reviví siempre que pude apagar los demonios mentales.
No hay un culpable concreto. Simplemente todo es una cadena.
El padre, de tu padre y MI PADRE y así nunca encontraremos un debido culpable de los actos que quizás cometa dentro de veinte años, más adelante.
Luego escucho a mi madre decir que siempre el apellido es el culpable y nosotros desplazamos a otros las culpas que son nuestras.
Quizás fui el único de todos, que agarro y mientras más odio consumía, me acercaba a vos.
Me plantee muchas veces la idea de un día matarte y no verte más.
Matarte en mi corazón.
Pero no podía por el hecho que aun pensaba que ibas a cambiar.
Pero las maquinas viejas no cambian. Siguen funcionando con el estorbo ruido y con las pocas ganas.
Fui el que más recibió tiros en tu vida. Quizás el segundo que pago los platos rotos.
No te culpo. Por algo decidiste matarte. O matarme a mí también-.
Es la única forma en donde encuentro la salida. Y estando aún mas perdido que vos. Intento salir y ser bueno con los buenos y hijo de puta con los HIJOS DE PUTAS.
Pero gastaste tus palabras en aquel mensaje para matarme.
Soy yo el que le da valor a las palabras crudas y las palabras abstractas. Porque así naci y así me muero.
Pero estoy en un duelo inducido. Inducido por vos.
Y mucha soledad te va rodear en este camino. Quizás era yo el que te iba a cuidar en tus últimos suspiros de vida.
Pero no.
Prefiero verte por última vez. Viendo tú lapida y desgarrando una sola lagrima. Por como desperdiciaste a un hijo.
Y nos veremos ese día. Va te veré yo.
Comentarios
Publicar un comentario