Una especie de tranquilidad agarro en mis noches eternas de insomnio.
Del ver como gran parte de lo que antes formaba mi ser se disperso en millones de pedazos en el universo.
Es increíble y casi tan perfecto sentir como el alma se asemeja al universo a los infinitos mundos fuera de la tierra.
Como se puede esparcir en millones de pequeñas piedras preciosas.
Desapareciendo a lo lejos y extinguiéndose
Como lo que llevamos adentro, tan infinito y tan confuso.
Armados por recuerdos, por momentos y grandes imágenes.
Como todo lo malo de los sentimientos o los buenos de ellos mismos.
Es extenso y lleno de altibajos y subidas que nunca nadie termina de conocer.
No podemos combatir con ella, simplemente aliviarla con alcohol, drogas.
Quizá también podemos llamarla un alma dañada.
Todos somos una parte del alma dañada.
Aquello que nos hace crecer, son los bing bang internos que nos matan cuando algo esta saliendo mal.
Y sin soltar una lagrima, sabemos y estamos seguro que dentro nuestro una parte nuestra se muere.
Una mas. Pero somo un universo interno. Sabemos que jamas se puede extinguir nuestra alma.
Simplemente cambiar de rotación y formarse de otra manera.
Porque estamos formados de algo tan infinito y como el universo, tan modificado y cambiado.
Sin embargo seguimos como el tren de las nubes.
Luchando dañado, sobreviviendo lastimados y sumando desilusiones como felicidad al alma perfecta que llevamos adentro. Infinita y perfecta y en su estado mas puro, que solo nosotros sabemos los trasparentes y maravillosos que podemos llegar a ser.
Podemos saber que llegara el fin y físicamente moriremos en medio de una descomposición-.
Pero ella siguira brillando como el día uno.
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