Desperté en un mundo diferente.
Fui creciendo mientras
los tornados familiares debatían mi felicidad al futuro.
En el momento una confusión y una frágil decisión sin
pronunciar el dolor.
Frágil y pequeño no entendía que sucedía dentro de mi
cabeza, mi mente y mi cuerpo.
Simplemente en mis venas corría duda e incertidumbre.
Podía ser feliz con cada detalle y algún amigo de la infancia.
Pude sobrevivir a la infancia.
Por una clara razón que mi inconsciente no mandaba señales
detalladas de lo que sucedía.
Siempre tan indefenso pero fuerte como el acero, mientras
una duda encarnaba el color con el pasar de los años.
! Hasta que fui consciente!
Era tan solo un adolescente creciendo en los cambios de una
sociedad y creciendo en una familia clásica, con pensamientos cerrados y muy
pocos abiertos…
En el momento entendía que la duda crecía fuertemente y cada
vez era más grande.
Mientras los duelos de la adolescencia hacían estragos en mi
vida.
Como mis padres lo hicieron un tiempo con sus PENDEJADAS.
Toda mi infancia hasta un acontecimiento fui
"rebelde" En aquel acontecimiento, caí en la cuenta que tras varías
anuncios de separaciones debía mejorar mi conducta y esforzarme al máximo con
todo. El colegio, el deporte y la soledad que en esa casa se vivía.
Pero siempre recto.
Pero poco a poco llegaba el momento en donde había un
faltante que no complementaba mi felicidad o simplemente me ataba y me dejaba
preso. Incapaz de poder dar amor y recibirlo como quise hacerlo.
Viviendo días negros en donde quería soltar todo y volar al
cielo sin dejar previos avisos de porque me quería quitar la vida. Aunque los
intentos fueron muchos no podía vivir preso en mi.
Pasaba el tiempo y podía darme cuenta que crecía, conocía
personas mientras mi familia igual sospechaba de todo.
Simplemente era un adolescente sin promiscuidad que llevo
mucho tiempo para entenderse y conocerse.
Llegaban los fin de semanas en donde podía desbarrancar
hasta el vomito y las lagrimas.
Sin explicación alguna hacia el afuera. Era preso de mis lágrimas
que por sí solas hablaban.
Hubo hermanas que me ayudar a doblegar y parecer
"Normal" Cuando lo fui, y lo era, y lo soy.
Presentía tener problemas con el alcohol. Los fines de
semanas extensos demacraban todo el dolor y el exilio de la soledad.
Despertaba un domingo sin ganas de vivir, sin ganas de
salir.
Encerrado las 24hs del día. Escribiendo, leyendo, cortándome.
Patéticamente era la escapatoria de tener tan solo 15 años y
sentirme solo en un mundo lleno de gente.
Recorría los días...
20 kilos más, cortes nuevos, sonrisas falsas, personalidad
depresiva.
Mientras muchos intentaron cambiarme de mentalidad y ponerme
en el vil reflejo de una personalidad machista que no tuve y no tengo.
Moría y vivía constantemente en el correr de los años.
Hasta la anorexia y la "bulimia".
Era un forma fácil de
aliviar muchas cosas que dentro de mi no estaban bien.
Escapaba de ello y tenía experiencias tan vacías como una
caja de zapatos con personas X de una noche alcohólica.
Sabía que ocurría, la gente lo sabía.
Mientras caminaba por los pasillos de la vida me había
encontrado con una cantidad de seres desagradable que solo llenaban de
insultos.
Mientras erróneamente no me daba efecto las palabras de
aquellas personas que discriminaban sin saber.
Hasta el día que había dejado la rutina de comer en exceso.
Fue exactamente ahí donde podía sentir cada mormullo, cada
espina, cada especulación. Mientras mi corazón se habría como una grieta.
Pero al mismo tiempo demostrando la fortaleza que siempre la
tuve y siempre la tengo.
Observando mientras los insultos dejaban en vergüenza a
muchas personas que hoy no sé nada de ellas.
Sé que en parte queda al descubierto mi vida aquí en este
escrito.
Sé que estoy respondiendo muchas dudas que tenían hacía mí.
Eran todos los días odiseas de mi vida en donde podía
demostrar y ostentar quién era y lo que tenía.
No tenía nada. Estaba tan negro y tan dormido que no tenía
todo lo que me dieron mis padres.
El tiempo transcurría y mi miedo hacer rechazado crecía.
Tuve una pareja de la cual marco mi existencia y de ella
aprendí.
Tuve otra que me enamoro, pero lastimo, pero aún así seguía
a mi lado.
Otras personas que tuvieron solamente un momento corto en
mis vidas sin ser nada pero dejaron todo. No sabían que mi confusión era tan
grande. Como la de un ciego cruzando la gran nueve julio.
Mi miedo era abismal, gigante. Amigos sabían pero las
personas más importante no.
Especularon toda una vida. Pero mi miedo me comía vivo y me
estaba matando lentamente.
Había dejado una ciudad que me humillo sin saber.
Estaba haciendo una vida activamente desastrosa entre droga
y alcohol.
Mis vacíos crecían, mis miedos me tomaban de la mano y otra
locura iba cometer.
Tenía miedo de mi madre, de mi padre y de mis hermanas.
Hasta tenía miedo de mi mismo de no saber con el mundo que
me iba a encontrar.
Nunca había sido el orgullo de un padre.
Pero si la luz de mi madre.
Nunca fui perfecto pero aún sabía que si seguía así, mi
desastre y mis adicciones pasajeras de fines de semana me iban a matar como
muchas historias que leí.
Hasta que un día. El día que muchos ignorantes llaman
"La salida de closet"
Salí. Sabía que este camino iba ser arduo, que a la vez que
dejaba la vida desastrosa iba a perder personas
por no aceptar mi felicidad.
Exactamente había salido de un agujero tan profundo como el océano,.
Consiente que iba perder seres queridos, que muchos no me
iban a comprender.
Pero necesitaba sanar heridas fuertes y soltar las riendas
de las piedras de este barco.
Para ser feliz.
Perdí amigos, conocidos, como a mi padre.
Perdí mientras ganaba la felicidad de ser libre de mi mismo
aunque el mundo no tuviera exactamente la conciencia de entender que era ello
no lo que me hacía feliz, si no exactamente lo que me dejaba en libertad de ya
no estar preso en mí mismo.
¡Y todo esto era
amor!
El amor de tener a una persona de mi mismo sexo. Así como
vos le temes a tu novia.
El amor de saber que podía venir mi novio a casa con mi
madre y tomar mates, ponerse de charla con mis hermanas.
Mientras muchas de mis hermanas lentamente asimilaron que
era otra persona y que ya no tenía el ceño fruncido y no tenía odio hacía nadie
ni nada.
Era exactamente porque
Porque pude soltar una mochila de 700 toneladas.
Pude sentir amor a mi vida.
Aceptarme, superar todos los altibajos que casí me llevaron
a otro lado.
Que mi vieja acepte y
me abrace. Me tome de la mano y me diga que solo quería mi felicidad todo es
tiempo, pero que no me comprendía.
Mientras perdía personas, ganaba amor a mí mismo.
Valorarme como persona y esencialmente deje de ocultarme de
mi felicidad. La deje entrar a mi vida.
Como deje entrar el amor hacía mi familia y amigos.
Pedí perdón y aprendí aceptar cuando estaba mal.
Pero perdí lo que nunca gane! La ausencia de un padre que
odio que se destape algo que estaba por explotar por su "Vida social"
Perdí lo que nunca había ganado.
El amor y el rechazo de un padre por elegir mi felicidad a
no vivir ocultándome.
Como mis conocidos, que se alejaron por ser homosexual! Que
no me afecto en lo mas mínimo.
Esta carta de soltura y exilio al dolor las dejo a ustedes
para ser leída cuando recuerde que todo lo que tengo fue por mi felicidad.
Lamento que muchas personas no comprendan que ningún ser es
perfecto y que el amor va más allá de lo heterosexual porque es tan diverso y
tan lindo.
Mientras sea sano, mientras protejas y ames tu cuerpo.
Lamento mucho, que muchos no se hayan enterado por mí, se
hayan enterado por fotos con mi pareja.
La necesidad es esclarecer es hacer catarsis en esta red
social.
Para aquellos que están presos. Hombres grandes (Con
familia), mujeres, hijos, primos.
Que el mundo se vino de pasada, que siempre se gana y se
pierde.
El rechazo de un padre puedo decir que es el dolor más doloroso
y aturdido que pude haber sentido.
Pero aprendí a salir adelante con la persona que amo y con
las personas que me dieron su abrazo cuando se les conté.
Gracias a todas aquellas personas amigos, amigas, primos,
tíos y en especial mi vieja que me tomo la mano en este camino como lo hizo
siempre y me dijo su frase (- Se feliz) me llevare a la tumba. Pero mientras
tanto es mi motor a todo.
La HOMOSEXUALIDAD no es PECADO, no ES ABOMINACIÓN, no ES
ALGO RARO. Es amor, amor en cada una de las historias que conocí que pasaron
exactamente por lo mismo que yo.
Todos aquellos que se fueron y dejaron su vida por miedo al
rechazo.
Y todos aquellos que denigran e insultan por tener un
cerebro tan pequeño e insulso sin conocimientos.
A todos ellos esta carta. En donde suelto una mochila. En
donde aplaudo a muchos que se atrevieron y especialmente a esas PERSONAS QUE ME
RECHAZARON que les vaya bien. La soledad es un asesino vigente en todos, pero
en ustedes una vivencia rutinaria.
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