Imaginaba una vida con vos.
Nunca imagine que sería la última despedida.
Tu rostro enmarco la mentira todo este tiempo.
Como una figura psicodélica miraba mi cara detrás de los espejos turbios de tu baño.
Mi corazón estaba en lo cierto.
Mi ego no podía aceptar mentiras y una de ellas marco la partida.
Siento mucho las actitudes y hasta en un momento estuve seguro de lo dicho.
Mi corazón y mi cerebro son maquinas de antónimos mezclados todo el tiempo.
Era evidente ver en tus ojos como mentías.
Nunca entender como podías mirarme a los ojos.
Como podías jurar palabras estúpidas.
Como podías hacerme el amor, mientras tu conciencia te hablaba.
El justificativo justo para tus lágrimas y tu perdón.
Nunca podre superar esta batalla que me deja casi del lado del odio.
Mi amor por ti fue ciego en su momento.
Y justo cuando lo volvía a sentir.
Algo dentro de mí se rompió como la primera vez.
No está escrito en ningún acontecimiento del amor, lo que he sufrido por vos.
Las músicas parecen eternas en los recuerdos malos.
Aquellas mentiras en tu boca, parecen veneno para mi mente.
Son balas con derecho a matarte.
Matarte íntegramente, como mataste mi inocencia de creer en el amor.
Jamás volveré a ser el mismo después de ti.
El daño es grande y en tu mente perversa surge el escándalo de saber que perdiste la posibilidad de ser feliz.
La perdiste y tu esperanza de seguir, perdió.
TUS MENTIRAS TE LLEVARON AQUÍ CAMPEON.
Y DE CORAZÓN ESTOY MAS GRANDE Y PODRE VOLAR SOLO EN MEDIO DE LA NOCHE ESTRELLADA.
Desde mi balcón mirare hacía el sur y recordare porque estoy aquí.
En esa despedida una parte de mi te llevaste.
Y en tu casa vivirán mis fantasmas
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