Has causado tanto en mi en este tiempo.
Abriste tantos disfraces para poder manipular la realidad.
Causaste tanto daño que quizá ahora no los siento.
Llenaste de ausencias la casa como lo venías haciendo desde hace un tiempo.
Cuando tu fuerza se llevo toda la casa.
Traicionarme tantas veces para no decir tu nombre que regía en cada una de las grietas de mi habitación.
Me has llevado a cometer actos que hoy no me arrepiento, pero en un punto se, que si tu presencia no existía y no se potenciaba.
Estaría tan lejos de lo cerca que estoy de donde salí.
Hago pactos conmigo mismo y me planteo metas nuevamente.
Levanto mi mirada aunque siento vacía la habitación.
No comprendo porque aún sigues ahí y porque te llevaste todo.
Busco respuestas de donde surge tu existencia en mi vida.
Porque cuando te creía presente, no lo estabas.
Y cuando creía que no estabas, estabas presente.
Camino y deambulo todos los días con mi cabeza gacha por los senderos de las lagrimas oscuras del pasillo del corredor hacía el baño de mosaicos naranjas.
Nadie entiende el infierno silencioso de cada uno. Detrás de la puerta se ocultan nuestras almas y nuestro inconsciente.
Y a quién explicarle que esto esta matando mi sensibilidad y mi habilidad de sonreír.
Se que todo esta peor que ayer, pero mejor que antes.
Pero sigues despertándote todos los días en mi almohada.
Sigues latente.
Y aunque luche por juntar las partes, tu te encargas de exterminarlas junto con la rutina.
Me siento tan perdido en mi y en vos.
Es la cruda nostalgia ver deshacer mi vida en el alcohol.
En esos vasos con hielo y humo, que va matando todo el cociente y dejando a la luz mi fuerza inconsciente y esta alma trasparente.
Pero que decir.
Si cuando creía tenerte, no estabas.
Y cuando creía que no estabas, me estabas matando.
Abriste tantos disfraces para poder manipular la realidad.
Causaste tanto daño que quizá ahora no los siento.
Llenaste de ausencias la casa como lo venías haciendo desde hace un tiempo.
Cuando tu fuerza se llevo toda la casa.
Traicionarme tantas veces para no decir tu nombre que regía en cada una de las grietas de mi habitación.
Me has llevado a cometer actos que hoy no me arrepiento, pero en un punto se, que si tu presencia no existía y no se potenciaba.
Estaría tan lejos de lo cerca que estoy de donde salí.
Hago pactos conmigo mismo y me planteo metas nuevamente.
Levanto mi mirada aunque siento vacía la habitación.
No comprendo porque aún sigues ahí y porque te llevaste todo.
Busco respuestas de donde surge tu existencia en mi vida.
Porque cuando te creía presente, no lo estabas.
Y cuando creía que no estabas, estabas presente.
Camino y deambulo todos los días con mi cabeza gacha por los senderos de las lagrimas oscuras del pasillo del corredor hacía el baño de mosaicos naranjas.
Nadie entiende el infierno silencioso de cada uno. Detrás de la puerta se ocultan nuestras almas y nuestro inconsciente.
Y a quién explicarle que esto esta matando mi sensibilidad y mi habilidad de sonreír.
Se que todo esta peor que ayer, pero mejor que antes.
Pero sigues despertándote todos los días en mi almohada.
Sigues latente.
Y aunque luche por juntar las partes, tu te encargas de exterminarlas junto con la rutina.
Me siento tan perdido en mi y en vos.
Es la cruda nostalgia ver deshacer mi vida en el alcohol.
En esos vasos con hielo y humo, que va matando todo el cociente y dejando a la luz mi fuerza inconsciente y esta alma trasparente.
Pero que decir.
Si cuando creía tenerte, no estabas.
Y cuando creía que no estabas, me estabas matando.
Comentarios
Publicar un comentario