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Un film viejo.

El viento se entrevera entre un crudo invierno cálido.
El aire se espesa y corta lentamente dentro de nosotros.
Mientra afuera es tan cálido como el verano del 14.
Donde los autos van y vienen con destinos al finalizar el día.
Los faroles tristes hacen juego con tu temperamento y tu te das cuenta.
Corres contra el viento como lo has hecho siempre, pero estas cansado de tanta oscuridad.
Sospechas que algo anda mal, sin embargo sigues, porque sabes que parar es para fundirte en tus rodillas cansadas.
Tus ojeras niño dicen tanto.
Tus pupilas de colores son tan parecidas a esas historias pasadas que siempre las vuelves a revivir como un film viejo.
Podes verte tan lleno de vida en ellas, que las llamas siempre.
Te ves como siempre te quisiste ver, por eso la llamas de nuevo.
Quizás te hacen feliz en tu presente cruel y solitario.
Ni en tu sano juicio aceptaste dejarlas atrás.
Las vas a dejar ahora que necesitas de ellas para valorar tu vida.
Entiendes que fueron así como debían suceder las cosas.
Aunque quieres aceptar que si las cosas estaban como antes, no estarías donde estas.
Pero así es el juego y así fue contigo.
Como es con todos.
No todo ese pasado era tan malo, pero tampoco todo este presente es tan bueno.


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