Inevitable perderme en gotas de rocíos de un domingo.
Insoportable golpeador de bofetadas en presentes resistentes.
Te levantas en mí. Al frente de mi cama. Me miras de frente.
Sabes que temo cada momento a solas y de su ausencia.
Vienes invadiendo espacios que intento camuflar.
Ves mis ojeras, de noches interminables de un frio seco abrumador.
Lentamente puedo notar cómo quieres arruinarlo todo.
Mi castillo no fue creado para ti. No eres bienvenido.
Te apareces en mis infiernos domingueros. Donde puedo respirar.
Apareces cuando nadie te ha llamado.
Porque eres el vil reflejo de la mente humana pasada.
Te despiertas porque sabes que puedes lastimar y llenar un corazón, con su propio vacio.
La mente no está diseñada para complementar su presente y su pasado. Tú lo sabes.
El tiempo corre, los segundos vuelan. Plasmas mis momentos más felices con él.
Puedes notarlo, puedes verlo, que aun sigue doliendo como ayer. Pero soy fuerte.
Soy fuerte, tú lo sabes.
La luz tenue de mi habitación juegan con mi esencia y tu juegas con derrumbarme.
No lo logras, por eso vienes.
Creas falsas ilusiones al ver que el teléfono móvil suena. Me dices al oído que será él.
Y mientras puedo denotar como mi sentido común pelea por vencerte.
Me ilusiono, lo logras. Sufro en silencio y releo el párrafo de lo cientos de libros que intento leer desde que no está aquí.
-! Soy fuerte! Repito.
Algo dentro de mí se quebró en ese momento.
- ! Soy fuerte! Grito.
Y una lágrima del olvido sale de mis profundos parpados.
Te largas. Sientes que lograste tu objetivo.
Yo vuelvo desde cero. Comienzo desde el casillero uno.
Simplemente quiero darte el gusto de ver como tus batalladoras balas no me matan.
Me fortalecen.
Insoportable golpeador de bofetadas en presentes resistentes.
Te levantas en mí. Al frente de mi cama. Me miras de frente.
Sabes que temo cada momento a solas y de su ausencia.
Vienes invadiendo espacios que intento camuflar.
Ves mis ojeras, de noches interminables de un frio seco abrumador.
Lentamente puedo notar cómo quieres arruinarlo todo.
Mi castillo no fue creado para ti. No eres bienvenido.
Te apareces en mis infiernos domingueros. Donde puedo respirar.
Apareces cuando nadie te ha llamado.
Porque eres el vil reflejo de la mente humana pasada.
Te despiertas porque sabes que puedes lastimar y llenar un corazón, con su propio vacio.
La mente no está diseñada para complementar su presente y su pasado. Tú lo sabes.
El tiempo corre, los segundos vuelan. Plasmas mis momentos más felices con él.
Puedes notarlo, puedes verlo, que aun sigue doliendo como ayer. Pero soy fuerte.
Soy fuerte, tú lo sabes.
La luz tenue de mi habitación juegan con mi esencia y tu juegas con derrumbarme.
No lo logras, por eso vienes.
Creas falsas ilusiones al ver que el teléfono móvil suena. Me dices al oído que será él.
Y mientras puedo denotar como mi sentido común pelea por vencerte.
Me ilusiono, lo logras. Sufro en silencio y releo el párrafo de lo cientos de libros que intento leer desde que no está aquí.
-! Soy fuerte! Repito.
Algo dentro de mí se quebró en ese momento.
- ! Soy fuerte! Grito.
Y una lágrima del olvido sale de mis profundos parpados.
Te largas. Sientes que lograste tu objetivo.
Yo vuelvo desde cero. Comienzo desde el casillero uno.
Simplemente quiero darte el gusto de ver como tus batalladoras balas no me matan.
Me fortalecen.
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