Sé que no es bueno sacar el cálculo de los días en que no estás aquí.
Estoy completamente seguro, que hoy son uno de esos días, en donde me doy cuenta que han pasado poco meses, pero tan largos, que parecieran años.
Hace tiempo el sol se encendió en la oscuridad. Y creo que fue mi vitalidad de poder hacerle frente al dolor, para afrontar tú "Adiós".
Cierros los ojos en las noches. Me adentro a un mundo, que te llama. Mis sueños.
Puedo verte allí, como pude a ver a otros amores del pasados.
Siento el poder de decirte que "Estoy bien, que fuiste una pesadilla para mi vida"
Es mentira. Y despierto.
No hay peor sentimiento que el despertar. Porque allí no puedo tocar tu mejilla o abrazarte y decirte "Aquí estoy, nunca te he dejedo solo"
Es que nunca pude dejarte ir. No somos capaces de asesinar un capitulo de nuestra historia. Aunque hayan pasado años, aunque el dolor ya no sea igual. Aunque no nos importe.
No somos lo suficientemente fuertes, como para no hacerle eco en nuestra mente aunque sea una vez al día.
Somos débiles y nuestra memoria son anzuelos afilados, orientados por nosotros.
Han pasado 180 días. y todas las semanas desde hace seis meses son exactamente iguales.
Los lunes te odio con el alma, por haberme destruido, y abandonarme porque "merecía algo mejor".
Tú eras lo mejor para mí, aunque eras lo peor para otros.
Los martes me echo la culpa de todo, absolutamente todo el daño que te cause en nuestros 360 días contados. Estuvimos a nada de los cinco recuerdas?
Los miércoles me siento renovado, me siento fuerte y hasta enamorado de la vida que llevo, de mis logros, de mis metas, de los sueños que estoy por cumplir. Te veo en mis pensamientos, burlándome en tu rostro de lo feliz que soy.
Los jueves son de salidas. De ejerció y renovación de mi alma que intenta purificar el veneno de nuestros 360 días.
Los viernes, son la escapada a mi lugar en el mundo. El arte. Como una pasión necesito inspiración y te levanto del cajón de los recuerdos, para quedes tieso, como un modelo a mi dolor y a mi profundo amor a la decepción. Luego te guardo y mueres nuevamente. Para crear vida.
Los sábados, son nostálgicos. Las primeras horas, puedo recordar, los almuerzo con tu familia.
Y los mediodías en donde nuestros cuerpos se encontraban. Llega la noche y no eres más que una simple confusión. Que cada día asimilo más que así va ser hasta cumplir el año.
Los domingos son destrucción masiva a tu ausencia. Caigo rendido en la cuenta de que ya no eres parte de mí, que no estás en mis tardes nostálgicas, que suelen ser los domingos. Que ya no me haces sentir especial cada aniversario de un cumple mes. O no recibir los besos antes de dormir.
O dormir hasta escuchar a lo lejos la voz de tu madre queriéndonos despertar.
Han pasado 180 días desde que no estás. No sé de ti, tu seguramente tampoco sabrás de mi. No hay día que no estés aunque sea un segundo en mi mente. No existe mes que no recuerde lo especial que me hacías sentir. No hay día que no me levante con el orgullo a flor de piel y diga que eres cosa del pasado, que no valías lo suficiente para mi corazón sincero. Luego hay días en donde siento asco de lo que eres como persona. Pero luego recuerdo que yo intente saque algunas pequeñas cosas positivas de tu personalidad toxica. No niego que sentí, que te ame, que te llore, que me alcoholice pensando en vos. Pero estoy mejor y no quiero volver a los primeros días en donde estaba completamente solo sin tu presencia, no quiero a volver jamás, aquellas noches largas de sexo sin amor, de drogas sin destinatario y derroche de dolor. No niego que estoy aun confundido, que mi estado de ánimo es tan cambiante que no lo soporto. Pero hay algo que jamás podre negar, es que te echo de menos...
Que son 180 días, de los cuales he revivido cada uno de nuestros momentos, cada uno de nuestros engaños y cada uno de tus esfuerzos por hacerme feliz, aunque todo estaba destinado al fracaso.
Cariño tengo una premisa a nuestro dolor.
Vamos de la cuenta 180 días. Y juntos armamos un capitulo de 360 hojas.
Quizás nos queden 180 días para terminar el año.
180 días para olvidar lo que fuimos.
180 días de olvido, que llegaran a su fin.
Cuando pase un año de no estar juntos y ya las esperanzas de volver a vernos hayan muerto.
Y cada uno haga su vida, sin pensar que estará haciendo el otro.
Que miremos nuestras redes sociales y nos parezca hasta placentero vernos bien, con nuestras respectivas parejas.
Siento que será así. Mientras tanto yo debo acostumbrarme a la confusión que me dejo tu ausencia.
Y a la independencia que me deja esta soledad todos los días.
Estoy completamente seguro, que hoy son uno de esos días, en donde me doy cuenta que han pasado poco meses, pero tan largos, que parecieran años.
Hace tiempo el sol se encendió en la oscuridad. Y creo que fue mi vitalidad de poder hacerle frente al dolor, para afrontar tú "Adiós".
Cierros los ojos en las noches. Me adentro a un mundo, que te llama. Mis sueños.
Puedo verte allí, como pude a ver a otros amores del pasados.
Siento el poder de decirte que "Estoy bien, que fuiste una pesadilla para mi vida"
Es mentira. Y despierto.
No hay peor sentimiento que el despertar. Porque allí no puedo tocar tu mejilla o abrazarte y decirte "Aquí estoy, nunca te he dejedo solo"
Es que nunca pude dejarte ir. No somos capaces de asesinar un capitulo de nuestra historia. Aunque hayan pasado años, aunque el dolor ya no sea igual. Aunque no nos importe.
No somos lo suficientemente fuertes, como para no hacerle eco en nuestra mente aunque sea una vez al día.
Somos débiles y nuestra memoria son anzuelos afilados, orientados por nosotros.
Han pasado 180 días. y todas las semanas desde hace seis meses son exactamente iguales.
****
Los lunes te odio con el alma, por haberme destruido, y abandonarme porque "merecía algo mejor".
Tú eras lo mejor para mí, aunque eras lo peor para otros.
Los martes me echo la culpa de todo, absolutamente todo el daño que te cause en nuestros 360 días contados. Estuvimos a nada de los cinco recuerdas?
Los miércoles me siento renovado, me siento fuerte y hasta enamorado de la vida que llevo, de mis logros, de mis metas, de los sueños que estoy por cumplir. Te veo en mis pensamientos, burlándome en tu rostro de lo feliz que soy.
Los jueves son de salidas. De ejerció y renovación de mi alma que intenta purificar el veneno de nuestros 360 días.
Los viernes, son la escapada a mi lugar en el mundo. El arte. Como una pasión necesito inspiración y te levanto del cajón de los recuerdos, para quedes tieso, como un modelo a mi dolor y a mi profundo amor a la decepción. Luego te guardo y mueres nuevamente. Para crear vida.
Los sábados, son nostálgicos. Las primeras horas, puedo recordar, los almuerzo con tu familia.
Y los mediodías en donde nuestros cuerpos se encontraban. Llega la noche y no eres más que una simple confusión. Que cada día asimilo más que así va ser hasta cumplir el año.
Los domingos son destrucción masiva a tu ausencia. Caigo rendido en la cuenta de que ya no eres parte de mí, que no estás en mis tardes nostálgicas, que suelen ser los domingos. Que ya no me haces sentir especial cada aniversario de un cumple mes. O no recibir los besos antes de dormir.
O dormir hasta escuchar a lo lejos la voz de tu madre queriéndonos despertar.
****
Han pasado 180 días desde que no estás. No sé de ti, tu seguramente tampoco sabrás de mi. No hay día que no estés aunque sea un segundo en mi mente. No existe mes que no recuerde lo especial que me hacías sentir. No hay día que no me levante con el orgullo a flor de piel y diga que eres cosa del pasado, que no valías lo suficiente para mi corazón sincero. Luego hay días en donde siento asco de lo que eres como persona. Pero luego recuerdo que yo intente saque algunas pequeñas cosas positivas de tu personalidad toxica. No niego que sentí, que te ame, que te llore, que me alcoholice pensando en vos. Pero estoy mejor y no quiero volver a los primeros días en donde estaba completamente solo sin tu presencia, no quiero a volver jamás, aquellas noches largas de sexo sin amor, de drogas sin destinatario y derroche de dolor. No niego que estoy aun confundido, que mi estado de ánimo es tan cambiante que no lo soporto. Pero hay algo que jamás podre negar, es que te echo de menos...
Que son 180 días, de los cuales he revivido cada uno de nuestros momentos, cada uno de nuestros engaños y cada uno de tus esfuerzos por hacerme feliz, aunque todo estaba destinado al fracaso.
Cariño tengo una premisa a nuestro dolor.
Vamos de la cuenta 180 días. Y juntos armamos un capitulo de 360 hojas.
Quizás nos queden 180 días para terminar el año.
180 días para olvidar lo que fuimos.
180 días de olvido, que llegaran a su fin.
Cuando pase un año de no estar juntos y ya las esperanzas de volver a vernos hayan muerto.
Y cada uno haga su vida, sin pensar que estará haciendo el otro.
Que miremos nuestras redes sociales y nos parezca hasta placentero vernos bien, con nuestras respectivas parejas.
Siento que será así. Mientras tanto yo debo acostumbrarme a la confusión que me dejo tu ausencia.
Y a la independencia que me deja esta soledad todos los días.
Comentarios
Publicar un comentario