Hace tiempo no sucedía.
Mi silueta frente al espejo de los insomnios.
Debía escapar hacía otra realidad, aunque sea un segundo.
Aunque sea una noche.
La ciudad se vestía de una elegancia azulada y oscura.
En mis venas, la osadía de la felicidad restaurada.
De algún modo, su coche lucía un color gris resplandeciente.
El vidrio, reflejo mi rostro blanco, en la helada de un otoño imprevisto.
Su rostro blanco y mis manos heladas. Una noche que se avecinaba al descontrol.
- ! Hoy no me arregle tanto!
La humildad del pleno egocentrismo.
- Te vez radiante.
La sutileza real, en la noche para conquistarme.
Puede que tengas una mirada penetrante. Como el katrina en la costa de california.
O quizás yo, el autoestima muy alto, para esta noche descarrilar.
Palabras bonitas, tu botellita de cerveza.
-Llévame a un lugar infinito.
Sus pupilas se dilataron.
-¿Un lugar infinito?
Y de la improvisación a seducirme, conduzco a un lugar oscuro como el manto que cubre mi alma.
- ! Original para ser la primer cita pequeño!
La noche se vistió de gala, en las historias que nos identificaban.
Dentro mío una estrella fugaz pasando.
Su carisma me atrapo. Aunque el alcohol complemento.
Su mirar, sus movimientos suaves con las manos.
Y las melodías bonitas de fondo.
Mi voz resonando dentro de las cuatro puertas de su chevrolet gris.
La neblina en la oscuridad y en las costas.
Los barquitos pintados flotando, como risueños desolados.
Hacían de nuestra situación solitaria, algo mítica y única.
Ambos conscientes, que de lo habitual y rutinario.
Hicimos algo sublime.
Como el cometa Halley, solo sucedía una vez en miles de perdidos años.
...
Mi silueta frente al espejo de los insomnios.
Debía escapar hacía otra realidad, aunque sea un segundo.
Aunque sea una noche.
La ciudad se vestía de una elegancia azulada y oscura.
En mis venas, la osadía de la felicidad restaurada.
De algún modo, su coche lucía un color gris resplandeciente.
El vidrio, reflejo mi rostro blanco, en la helada de un otoño imprevisto.
Su rostro blanco y mis manos heladas. Una noche que se avecinaba al descontrol.
- ! Hoy no me arregle tanto!
La humildad del pleno egocentrismo.
- Te vez radiante.
La sutileza real, en la noche para conquistarme.
Puede que tengas una mirada penetrante. Como el katrina en la costa de california.
O quizás yo, el autoestima muy alto, para esta noche descarrilar.
Palabras bonitas, tu botellita de cerveza.
-Llévame a un lugar infinito.
Sus pupilas se dilataron.
-¿Un lugar infinito?
Y de la improvisación a seducirme, conduzco a un lugar oscuro como el manto que cubre mi alma.
- ! Original para ser la primer cita pequeño!
La noche se vistió de gala, en las historias que nos identificaban.
Dentro mío una estrella fugaz pasando.
Su carisma me atrapo. Aunque el alcohol complemento.
Su mirar, sus movimientos suaves con las manos.
Y las melodías bonitas de fondo.
Mi voz resonando dentro de las cuatro puertas de su chevrolet gris.
La neblina en la oscuridad y en las costas.
Los barquitos pintados flotando, como risueños desolados.
Hacían de nuestra situación solitaria, algo mítica y única.
Ambos conscientes, que de lo habitual y rutinario.
Hicimos algo sublime.
Como el cometa Halley, solo sucedía una vez en miles de perdidos años.
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