Entregarme a la desidia de quién fue el culpable.
Intento mantenerme en pie y no caer.
No caer en el negro.
Las luces de la ciudad me confunden.
Confunden lo que construí.
Mientras te pones de rodillas ante el.
Vuelvo al negro.
Los mejores lugares de la cuidad y los restaurantes donde frecuentábamos.
Allí no veo discusiones, no veo infidelidad.
Y yo vuelvo al negro.
Las interminables conversaciones, de quien ama más a quién.
Y yo vuelvo al negro.
Mi cuerpo desnudo en la habitación se siente solo y sin un propósito.
Mi seguridad se extermino en la última lagrima de la noche anterior.
No tendré a quién demostrar que yo pude ser mejor.
Todo se vuelve en mi contra.
El universo conspiro, por quién tiro la primera piedra y arriesgarse amar.
Volviendo al negro.
Intentando todo el tiempo retomar, sentirme vivo.
Tu dices que no necesitas de nadie para ser feliz.
Y yo siento lo contrario.
Como una lucha en la oscuridad, una danza contemporánea. Competimos para limpiar nuestra conciencia.
Pero la oscuridad nos abrazo.
Y ti te soltó antes.
En mi sano juicio, perdí la batalla contra mi seguridad machista.
Mi cara de niño y mi credibilidad de hacerme el fuerte.
Mientras vuelvo a la penosa oscuridad sombría y tenebrosa.
Tu te das la oportunidad de ser diferente.
De demostrar que el amor es sano.
Sano, por mí.
Tu amor hacía el, es el que vos tuviste.
Nuevamente todo es injusto en mi habitación.
Los muebles se ven sucios y mi mirada perdida.
El licor se siente suave.
Las noches son largas y enemigas de mi imaginación.
Todo se acabo y yo vuelvo al negro.
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