Queremos todo aquello que no podemos tener.
Podríamos donar nuestra alma al mejor pastor, como también al diablo.
Por tan solo un gramo de aquello inalcanzable.
Nos abruma, la idea del universo. Que nos da, nos quita, y nos vuelve a dar en pequeñas proporciones.
"Anoche recibí un llamado a las doce de la noche. Era el asistente de la empresa de periódicos mas grande de la ciudad. Había estado cinco años, buscando una entrevista. Elabore los mejores informes periodísticos en otras empresas, con tal de pertenecer al circulo famoso de la ciudad. Anoche. Recuerdo. El señor Calvín, me informo que los accionistas de la empresa quedaron conformes con mi presencia en los medios. Hasta ahí siempre dije que no debía tener el puesto, pero simplemente lo quería. Llamo, y me esperan el martes 15 de Abril, para que empiece a trabajar con ellos"
Siempre estamos buscando dentro del universo nuestras metas, para alcanzarlas y así luego ponernos otras. Porque el inconformismo resulta paranoico y estructurado. Pero de un modo la ley del Karma nos da, para darnos una cucharada de nuestra propia ambición. Luego que tenemos lo que buscamos, nos divorciamos. Nos volvemos toscos y todo termina por ser como el comienzo. Pero ahora buscando un vació que dejaron.
La ley del Karma no entiende de compasiones y actúa siempre de la misma manera.
Egoísta, turbia como el océano y cruda como la muerte.
Es como la sombra que acompaña nuestro cuerpo físico.
Y al fin al cabo siempre nos muestra su peor cara.
Por ella sufrimos meses, buscando la respuestas que queremos encontrar.
Y nunca somos lo suficientemente listos, para darnos cuenta que muchas de nuestras respuestas no están donde las buscamos.
Y cuando el karma se levanta de buenas, nos da lo que tantos deseamos en algún momento.
El amor de la persona que nos dejo.
El trabajo que soñamos.
El dinero para compararnos las prendas mas bonitas.
Pero no en el tiempo que lo deseamos, si no en el tiempo que aprendimos a convivir sin ellas.
Que pudimos comprender su mensaje.
En algunos momentos desearíamos matarla, porque pagamos deudas pasadas.
Pero en otras, nos demuestra que aquello que creíamos importante, no lo era.
Y es la misma que nos lleva y nos trae.
La misma que nos da felicidad y nos quita.
Y quizá la misma que nos hace rebobinar atrás, antes de morir.
Brindándonos un día antes la energía necesaria, para vernos en nuestros años de vida.
En nuestros tiempos gloriosos, como en los tristes.
Al fin al cabo, es la enseñanza.
Es el fuego que quema, pero enseña.
La que nos deja solos y nos pone donde estamos escritos.
No la entenderemos, hasta que aprendamos. que todo aquello que hacemos
Es lo que somos y lo que seremos.
Es lo que somos y lo que seremos.
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