Mis nudillos están sangrando en esta falsa primavera.
Mi desconfianza crece en cada ola, que golpea las costas de mis sueños.
Tengo frío, necesito que me abrigues.
La piel se me quiebra a cada miedo, necesito que me abraces.
Los pies me sangran de tanto caminar, por favor no me sueltes.
Mis miedos crecen en cada noche.
Es un camino tan largo, eh recorrido caminos enteros.
Tormentas que no quiero volver a repetir.
Por momentos la esperanza vuelve a invadir, todo es claro y el cielo resplandece en los ocasos.
No me sueltes cuando todo allá comenzado.
Acompáñame, vuela conmigo, pero no me sueltes.
No ahora.
Los domingos son la prueba cabal de esta soledad.
De esta farsa, de la que todos los días intento salir.
No soy culpable, solo somos victimas.
Eh curado todo lo herido que estaba, sane mis heridas, las limpie.
Salí al campo de batalla a matar todo aquello que quiere lastimarme.
La guerra pasada, me hizo fuerte.
Me hizo frío para amar.
Me hizo duro, para no llorar.
Me hizo ser quién no soy.
Pero solo prometo, que si esto acaba, descubrirás aquello que oculto en mis ojos.
En mis ojeras y en la fatídica rutina de lo imperfecto que soy.
Pero quédate conmigo.
Siéntate en la arena blanca y mira conmigo lo que viene.
No me sueltes.
Yo solo te prometo estar allí, cuando nadie este.
Pero no me sueltes.
Prometo ser todo aquello que necesitas.
Pero no me dejes solo, justo ahora.
Comentarios
Publicar un comentario