El amor había tocado su puerta.
Su coraza de silencio y perseverancia. Se desmorono.
No importaba el momento, ni la monótona situación en la cual se encontraban.
Un simple retorcijo en el estomago.
Y estaba enamorado.
Entregando cada centímetro de su ser.
Dejando hacer estragos con su cuerpo.
El alma se había despertado.
Y la ambigüedad de su sutil y alocada vida se había esfumado en las noches de sexo.
Había decido su camino.
Su principio y final, eran claras.
Una perfecta ilusión.
Las noches fueron la llama de la pasión para él.
Para el actor del crimen. Una penosa situación para apagar su soledad.
Idealizador y despreocupado por su futuro.
El un típico neurótico de la ambición de sueños.
La puesta en escena no era la correcta.
Los cimientos no estaban unidos.
El agua y el aceite jamas serán amigos.
El maldito amor, puede hacernos sumergir.
Llevarnos a la cima y tocar el cielo.
Volver, para hacer planteos.
Y aceptar todas aquellas cosas que en un momento has dicho que no las ibas hacer.
No somos culpables.
Ni muchos menos victimas.
Somos humanos.
"No te amo, pero tu no tienes la culpa de ello. Es la organización de las cosas. Mi sed por el futuro y mi hambre por triunfar.
Su coraza de silencio y perseverancia. Se desmorono.
No importaba el momento, ni la monótona situación en la cual se encontraban.
Un simple retorcijo en el estomago.
Y estaba enamorado.
Entregando cada centímetro de su ser.
Dejando hacer estragos con su cuerpo.
El alma se había despertado.
Y la ambigüedad de su sutil y alocada vida se había esfumado en las noches de sexo.
Había decido su camino.
Su principio y final, eran claras.
Una perfecta ilusión.
Las noches fueron la llama de la pasión para él.
Para el actor del crimen. Una penosa situación para apagar su soledad.
Idealizador y despreocupado por su futuro.
El un típico neurótico de la ambición de sueños.
La puesta en escena no era la correcta.
Los cimientos no estaban unidos.
El agua y el aceite jamas serán amigos.
El maldito amor, puede hacernos sumergir.
Llevarnos a la cima y tocar el cielo.
Volver, para hacer planteos.
Y aceptar todas aquellas cosas que en un momento has dicho que no las ibas hacer.
No somos culpables.
Ni muchos menos victimas.
Somos humanos.
"No te amo, pero tu no tienes la culpa de ello. Es la organización de las cosas. Mi sed por el futuro y mi hambre por triunfar.
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