¿Te preguntaras por mi?
¿Por el tiempo tirano que paso?
¿Por las noches de insomnio miras a tu ventana y no añoras?
Pasamos años adaptándonos, viéndonos las caras.
Durmiendo en las noches heladas y llorando ebrios por un presente poco prometedor.
Junte tus migajas, cuando nadie quiso hacerlo.
Fui tu escudo, aunque siempre supe que eras fuerte, pero de todos modos quise defenderte.
Te abrace en tu soledad.
Te levante los brazos cuando querías bajarlos.
Eramos el enlace perfecto de la tristeza de crecer.
El toxico compuesto de la combustión y el metano.
Pero pronto como si las paginas volaran desde la ventana de algún edificio de la ciudad soñada.
Crecimos.
Ya no eramos almas gemelas.
No era el hombre de tu vida, ni vos la mujer que yo soñaba.
Eramos desconocidos que volaron en aquellas paginas.
Tus gustos, se vieron entorpecidos, por creer que ya eramos personas grandes.
Y simplemente somos humanos que nos regeneramos de las células muertas.
Mis gustos, ya no eran quedarme sentado afuera viendo las estrellas, escuchando Lana del Rey y tomando vodka.
Y los tuyos eran de una mujer que quería casarse, con un completo desconocido que creía conocer o al fin al cabo cree conocer.
Aún sabiendo que el equilibrio en mi alrededor es inexistente preferiste enfurecerte.
Por quién te defendió desde pequeña.
En el momento me dolio.
En el momento odie hasta el dolor de cabeza.
Pero ya paso un mes o quizá más.
Me siento bien. Diez años, la mitad de mi vida, la mitad de la tuya.
Creíste que irte y escapar de los problemas por años, iba hacer que todo este igual.
Y no, las cosas en aquél lugar triste cambiaron.
Todos cambiamos, vos también.
No culpare a nadie, sane muchas heridas en este tiempo.
Me hiciste abrir los ojos y matar a muchas personas que tienen mi sangre.
Pero también me hiciste matar todo lo que fui con vos.
Y no es cuestión de que pase el tiempo.
Siento que ya somos completos extraños encaminándose en su rumbo, que cambia de la misma manera que cambio al hacernos hoy, tristes desconocidos.
Perdón por lastimarte.
Soy tosco y terco solo cuidaba lo mío.
¿Por el tiempo tirano que paso?
¿Por las noches de insomnio miras a tu ventana y no añoras?
Pasamos años adaptándonos, viéndonos las caras.
Durmiendo en las noches heladas y llorando ebrios por un presente poco prometedor.
Junte tus migajas, cuando nadie quiso hacerlo.
Fui tu escudo, aunque siempre supe que eras fuerte, pero de todos modos quise defenderte.
Te abrace en tu soledad.
Te levante los brazos cuando querías bajarlos.
Eramos el enlace perfecto de la tristeza de crecer.
El toxico compuesto de la combustión y el metano.
Pero pronto como si las paginas volaran desde la ventana de algún edificio de la ciudad soñada.
Crecimos.
Ya no eramos almas gemelas.
No era el hombre de tu vida, ni vos la mujer que yo soñaba.
Eramos desconocidos que volaron en aquellas paginas.
Tus gustos, se vieron entorpecidos, por creer que ya eramos personas grandes.
Y simplemente somos humanos que nos regeneramos de las células muertas.
Mis gustos, ya no eran quedarme sentado afuera viendo las estrellas, escuchando Lana del Rey y tomando vodka.
Y los tuyos eran de una mujer que quería casarse, con un completo desconocido que creía conocer o al fin al cabo cree conocer.
Aún sabiendo que el equilibrio en mi alrededor es inexistente preferiste enfurecerte.
Por quién te defendió desde pequeña.
En el momento me dolio.
En el momento odie hasta el dolor de cabeza.
Pero ya paso un mes o quizá más.
Me siento bien. Diez años, la mitad de mi vida, la mitad de la tuya.
Creíste que irte y escapar de los problemas por años, iba hacer que todo este igual.
Y no, las cosas en aquél lugar triste cambiaron.
Todos cambiamos, vos también.
No culpare a nadie, sane muchas heridas en este tiempo.
Me hiciste abrir los ojos y matar a muchas personas que tienen mi sangre.
Pero también me hiciste matar todo lo que fui con vos.
Y no es cuestión de que pase el tiempo.
Siento que ya somos completos extraños encaminándose en su rumbo, que cambia de la misma manera que cambio al hacernos hoy, tristes desconocidos.
Perdón por lastimarte.
Soy tosco y terco solo cuidaba lo mío.
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