Éramos tan pequeños intentado sobrevivir.
Siempre entendías mis ataques de delgadez y me abrazabas.
Abrazabas mis huesos.
Cuando éramos pequeños creíamos que el mundo era injusto-
Los problemas eran infinitos y sin soluciones nos ahogábamos en nosotros mismos.
Nos besábamos en las escalinatas de una casa antigua, mientras todos dormían.
No teníamos miedo.
Me decías al oído que cuando crezcamos ibas a ser periodista, que viviríamos en un departamento con un perro y yo tendría mi estudio.
Que importaba la vida, si nos teníamos.
Por arte de magia, crecimos y nos olvidamos.
Ya no respondías mis llamadas.
Creías que mis tristezas eran "jodidas"
Que no comía porque estaba errado.
Después de un tiempo éramos completos desconocidos.
Recuerdo en la noche de halloween haberte llamado por última vez. Que pésimo ex soy.
Me dijiste sin saber que pasaba -Estas ebrio y deberías dormir- Y fue el te amo que lo dije sintiendo con las entrañas. El último.
Han pasado los años y siempre escucho una canción que me hace recordarte, traerte conmigo.
Te miro en imágenes borrosas y puedo jurar que deje de amarte, pero una especie de presentimiento me dice que en otra vida volveríamos a ser lo que éramos o quizás antes de nacer ya estábamos juntos y fuimos felices y en esta tuvimos que pagar el precio de ser felices.
Las mejores historias suelen ser cortas, no tienen fotos, pero viven por décadas en nuestros recuerdos.
Estoy camino a los treinta, suena extraño decirlo.
Y estoy aquí solo en una habitación de la ciudad capital, viviendo mis sueños o el que iba a ser nuestro, pero solo.
Estudiando periodismo y conociendo al mundo con sus crueldades y enseñanzas.
No te extraño, no te amo, no te quiero.
Pero es lindo volver a cuando tenía 18.
Siempre entendías mis ataques de delgadez y me abrazabas.
Abrazabas mis huesos.
Cuando éramos pequeños creíamos que el mundo era injusto-
Los problemas eran infinitos y sin soluciones nos ahogábamos en nosotros mismos.
Nos besábamos en las escalinatas de una casa antigua, mientras todos dormían.
No teníamos miedo.
Me decías al oído que cuando crezcamos ibas a ser periodista, que viviríamos en un departamento con un perro y yo tendría mi estudio.
Que importaba la vida, si nos teníamos.
Por arte de magia, crecimos y nos olvidamos.
Ya no respondías mis llamadas.
Creías que mis tristezas eran "jodidas"
Que no comía porque estaba errado.
Después de un tiempo éramos completos desconocidos.
Recuerdo en la noche de halloween haberte llamado por última vez. Que pésimo ex soy.
Me dijiste sin saber que pasaba -Estas ebrio y deberías dormir- Y fue el te amo que lo dije sintiendo con las entrañas. El último.
Han pasado los años y siempre escucho una canción que me hace recordarte, traerte conmigo.
Te miro en imágenes borrosas y puedo jurar que deje de amarte, pero una especie de presentimiento me dice que en otra vida volveríamos a ser lo que éramos o quizás antes de nacer ya estábamos juntos y fuimos felices y en esta tuvimos que pagar el precio de ser felices.
Las mejores historias suelen ser cortas, no tienen fotos, pero viven por décadas en nuestros recuerdos.
Estoy camino a los treinta, suena extraño decirlo.
Y estoy aquí solo en una habitación de la ciudad capital, viviendo mis sueños o el que iba a ser nuestro, pero solo.
Estudiando periodismo y conociendo al mundo con sus crueldades y enseñanzas.
No te extraño, no te amo, no te quiero.
Pero es lindo volver a cuando tenía 18.
Comentarios
Publicar un comentario