Estamos lejos de casa y muchas veces el aire es liviano y otro espeso.
Estamos lejos de casa y la angustia por momentos nos toca la puerta, en la soledad.
Hay días en donde no tenemos ganas de levantarnos de la cama.
Juntamos fuerzas y salimos a la calle, donde nadie nos reconocerá.
Miramos los rostros en los colectivos, como si alguno tendrá algo que ver con nosotros.
Kilómetros caminando para llegar y lejos de casa.
Lagrimas de bronca que se esconden en las ojeras de las mañanas frías.
El abrazo se convierte en una pequeña necesidad escasa.
Los días corren lentamente, mientras intentamos crecer, ser fuertes, para crecer.
Una vida entera escondidos en las alas de nuestras madres, tendrían que servir algo. -Te dices-.
Pero estamos lejos de casa.
Días en donde podemos comer y otros donde no existe ni un piñizco de alimentos.
Días en donde podemos sonreír y otros donde llorar es la única opción.
Podemos sentir la juventud irse de nuestras manos.
Podemos ver el rostro de felicidad en otras personas, y sabemos que nosotros estuvimos ahí.
Ya la felicidad se convierte en cosa de pocos días.
Pero en el fin, sabemos que valdrá la pena.
Las horas sin dormir.
Los días en la oscuridad de tu habitación.
Los domingos de lluvia sin mama.
Lo valdrá, porque estamos lejos de casa.
Y estamos en la ciudad de la conclusión de nuestros sueños.
Estamos lejos de casa, porque tuvimos muchas guerras y esta es una más.
Una guerra de fuego cruzado.
Felices y tristes, hacía algún lado vamos.
Porque estamos lejos de casa!
Estamos lejos de casa y la angustia por momentos nos toca la puerta, en la soledad.
Hay días en donde no tenemos ganas de levantarnos de la cama.
Juntamos fuerzas y salimos a la calle, donde nadie nos reconocerá.
Miramos los rostros en los colectivos, como si alguno tendrá algo que ver con nosotros.
Kilómetros caminando para llegar y lejos de casa.
Lagrimas de bronca que se esconden en las ojeras de las mañanas frías.
El abrazo se convierte en una pequeña necesidad escasa.
Los días corren lentamente, mientras intentamos crecer, ser fuertes, para crecer.
Una vida entera escondidos en las alas de nuestras madres, tendrían que servir algo. -Te dices-.
Pero estamos lejos de casa.
Días en donde podemos comer y otros donde no existe ni un piñizco de alimentos.
Días en donde podemos sonreír y otros donde llorar es la única opción.
Podemos sentir la juventud irse de nuestras manos.
Podemos ver el rostro de felicidad en otras personas, y sabemos que nosotros estuvimos ahí.
Ya la felicidad se convierte en cosa de pocos días.
Pero en el fin, sabemos que valdrá la pena.
Las horas sin dormir.
Los días en la oscuridad de tu habitación.
Los domingos de lluvia sin mama.
Lo valdrá, porque estamos lejos de casa.
Y estamos en la ciudad de la conclusión de nuestros sueños.
Estamos lejos de casa, porque tuvimos muchas guerras y esta es una más.
Una guerra de fuego cruzado.
Felices y tristes, hacía algún lado vamos.
Porque estamos lejos de casa!
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