Es como tú sombra, oscura y tenebrosa.
Por momentos pensé que se había terminado, que era una etapa cerrada.
Pero te apareces en otras personas, en otro color de ojos, en otras manos y abrazos.
Esta vez no es tu culpa, pero las peleas tienen el mismo tinte a mentira.
Nos movemos con la misma sintonía de peleas.
Nos acariciamos como con tantas otras personas.
No es mi culpa, no es la tuya que ya no estás.
Es de este síndrome de Estocolmo que se disfraza de otras personas.
Por momentos pensé que se había terminado, que era una etapa cerrada.
Pero te apareces en otras personas, en otro color de ojos, en otras manos y abrazos.
Esta vez no es tu culpa, pero las peleas tienen el mismo tinte a mentira.
Nos movemos con la misma sintonía de peleas.
Nos acariciamos como con tantas otras personas.
No es mi culpa, no es la tuya que ya no estás.
Es de este síndrome de Estocolmo que se disfraza de otras personas.
Comentarios
Publicar un comentario