Son idiotas porque no entienden.
No pueden imaginar.
Ni sienten, lo que siento.
Son tan idiotas en no darse cuenta, que son perfectas.
Que tienen el poder desde hade mucho tiempo.
Son idiotas porque idiotas somos nosotros que no entendemos que queremos opacar lo que siempre estuvo prendido.
Son idiotas porque no se imaginan lo que transmiten en cada grito de lucha.
En cada paso por las calles transitadas de una ciudad que dejan fantasma.
En el trayecto, la vi a ella, con su bicicleta oxidada y sus bucles color café, su rostro iluminado y estupefacto al ver como todas caminaban con sus carteles, con los lemas de grito o los desaparecidos. Ella lloraba y ahí sentí que estaba haciendo lo correcto. Uno no sabe, hasta que lo vive desde adentro.
Años, décadas callando, oprimiendo y matando.
Sus lágrimas contenidas me expresaban, me transmitían, me hacían viajar, abrir la mente y ponerme en su lugar.
Hace falta estar en el cuero de aquellos que sufren, estar adentro de las causas justas y fue mi oportunidad de entender, lo que como hombre se me implanto a no aceptar.
-¿Cómo te sentiste compañero?
Escuche junto un abrazo, de "¡LO LOGRAMOS¡"
Me sentí un idiota, ante mi respuesta, que expresaba otra cosa desde adentro.
- ! Perfecto, me encanto!
Hay situaciones en las que intentas no decir mucho para no soltar una lágrima de emoción. El movimiento, las lagrimas de muchas mujeres al ver lo que logran con solo unirse. La unión de la fuerza, del poder que se les arrebato durante mucho tiempo.
Nosotros sómos los idiotas que nos enojamos por paredes pintadas.
Nosotros sómos imbéciles al creer y condicionar o estereotipar.
Nosotros sómos los cuadrados, nosotros, solo nosotros.
¿Te pusiste a pensar que tan idiota sos?
Porque el principio redacta lo que pensaba.
Y lo que paso después del 15 de octubre a las 18.25.
No pueden imaginar.
Ni sienten, lo que siento.
Son tan idiotas en no darse cuenta, que son perfectas.
Que tienen el poder desde hade mucho tiempo.
Son idiotas porque idiotas somos nosotros que no entendemos que queremos opacar lo que siempre estuvo prendido.
Son idiotas porque no se imaginan lo que transmiten en cada grito de lucha.
En cada paso por las calles transitadas de una ciudad que dejan fantasma.
En el trayecto, la vi a ella, con su bicicleta oxidada y sus bucles color café, su rostro iluminado y estupefacto al ver como todas caminaban con sus carteles, con los lemas de grito o los desaparecidos. Ella lloraba y ahí sentí que estaba haciendo lo correcto. Uno no sabe, hasta que lo vive desde adentro.
Años, décadas callando, oprimiendo y matando.
Sus lágrimas contenidas me expresaban, me transmitían, me hacían viajar, abrir la mente y ponerme en su lugar.
Hace falta estar en el cuero de aquellos que sufren, estar adentro de las causas justas y fue mi oportunidad de entender, lo que como hombre se me implanto a no aceptar.
-¿Cómo te sentiste compañero?
Escuche junto un abrazo, de "¡LO LOGRAMOS¡"
Me sentí un idiota, ante mi respuesta, que expresaba otra cosa desde adentro.
- ! Perfecto, me encanto!
Hay situaciones en las que intentas no decir mucho para no soltar una lágrima de emoción. El movimiento, las lagrimas de muchas mujeres al ver lo que logran con solo unirse. La unión de la fuerza, del poder que se les arrebato durante mucho tiempo.
Nosotros sómos los idiotas que nos enojamos por paredes pintadas.
Nosotros sómos imbéciles al creer y condicionar o estereotipar.
Nosotros sómos los cuadrados, nosotros, solo nosotros.
¿Te pusiste a pensar que tan idiota sos?
Porque el principio redacta lo que pensaba.
Y lo que paso después del 15 de octubre a las 18.25.
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