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La cuarentena es para los boludos.

Un día llego, las economías cayeron, las personas se infectaron de un virus denominado COVID 19, las sociedades enteras del mundo se recluyeron en sus hogares, se despertó la idea de un cataclismo sanitario, los gobiernos endurecieron sus medidas guardadas para épocas que en décadas pasadas se utilizaban para quebrantar el descontento social por las políticas de izquierda que se  instalaban con mas fuerzas en los países latinos. Si las fuerzas salieron a las calles, situación que considero no necesaria, pero no estamos acostumbrados los Argentinos a acatarnos a las medidas de decretos de necesidad y urgencia (DNU) hasta que no explote todo, no paramos el ejemplo evidente el 2001 y el estado de sitió. 

Dentro de las emergencias y la pandemia mundial,  solo surgen conclusiones, ideas, tristeza y una especie de angustia que me atosiga el oído de como pudimos haber llegado a situaciones que solo parecían ficción y de películas de hollywood, hasta que punto nos creemos tan invencibles que hoy llegamos al punto donde las góndolas del super están vacías, las calles desiertas, los hospitales colapsados, la gente paranoica. la situación es desoladora. 
Mi primera reflexión:  Hemos tenido tantas pandemias, entre gripes rusas, chinas, el cólera, el VIH SIDA todas ellas con miles y millones de muertos. No aprendimos nada. Los sistemas políticos y económicos del mundo, las grandes potencias que deberían dar los ejemplos de progreso en la era de la globalización, demostraron una vez mas no haber aprendido nada. Los hospitales públicos décadas sin inversión con médicos que están trabajando de sol a luna para poder parar al enemigo omnipresente que se transmite de persona a persona, en un sistema de salud deplorable y colapsado. Tantas investigaciones, censos, cifras para nada, el mundo se encuentra con con mas de seis mil millones de habitantes y ante el primer virus pandémico colapsan sistemas de salud que antes del Covid 19 eran ejemplo de seriedad, de prestigio, hoy piden desesperademente respiradores y elijen quién debe vivir y quién no. Tantos millones de dolares circulo antes que el día cero de la cuarentena, tantos bolsillos se enriquecieron con la salud publica y privada, que hoy se encuentran trabajando a todo pulmón para parar la guerra que recién empieza.
 Las victimas, nosotros, los ciudadanos comunes, el personal medico, enfermeros, camilleros y la lista sería larga. Se han quedado con todo lo que podían y hoy a gatillo nos meten a nuestras casas porque colapso el único sistema que debe avanzar, modernizarse, agrandarse con el pasar de los años. Se hicieron más empresas privadas de salud, que hospitales para este tipo de situaciones extremas, se llenaron tantos los bolsillos de dolares que hoy pagamos nosotros años de corrupción dentro de nuestro país. ¿ Pero a nivel mundial? A nivel mundial pueden haber otros panoramas, pueden ser el mismo que los pueblos latinos, puede que no ¿ A los gobiernos de las potencias mundiales no les despertó la idea de contribuir en salud al observar que las sociedades estaban cada vez más complejas, más grandes y más propensas a las enfermedades mortales?

La siguiente reflexión: Nosotros, los ocupamos el planeta que hace siglos venimos en procesos culturales y colectivos que nos ayudan ir camino a un progreso evidente pero que se torna pesado ante las presiones que la economía rota en la que vivimos. Especialmente nosotros los países latinos. la sociedad del margen del cuadro los de afuera de las potencias. Mismas que se enriquecen a costillas nuestras, con ideas de progreso para nuestros países  que solo incrementaron desigualdades que debíamos solucionar nosotros. Como sociedad hemos avanzado tanto, pero la simple regla de quedarnos en casa para cuidarnos, salimos, organizamos fiestas, tomamos en la esquina con los amigos mientras el virus se propaga rápido las estadísticas de victimas crece y crece, creemos que no nos va tocar, pero lo increíble de la solidaridad que tenemos en catástrofes naturales no la tenemos en enfermedades mortales. Nosotros necesitamos ver el quilombo, los muertos, las ciudades inundadas para ayudar, sino no, no es emergencia. Salgamos afuera total no nos va pasar, hasta que nos pasa. El egoísmo social llevo a que muchos ciudadanos crean que el pobre, es pobre porque quiere, que mi comodidad es primero, no lo colectivo. Nos interesa tan poco el otro, el vecino, que deben meter policías y militares a las calles. Por primera vez en mis años de vida  veo una conferencia de prensa de un presidente diciendo quédense en sus casas y 30 mil personas viajan al exterior y hoy reclaman que los devuelvan al país que huyeron cuando se les pidió quedarse. Las góndolas del supermercado vacías incluso en eso, en lo mas mínimo, nos llevamos productos de a diez y el otro? No, que se joda. Nunca pensamos en el de alado, nos deben meter el dedo en donde no nos da el sol para ser delicados, para comprender que es obligación cuidarnos porque somos parte de un todo y somos el sistema que mueve la economía, votamos los políticos (Tanto así que la anomia nos come en cada elección y elegimos gobernantes que engordan para sus bolsillos y cuentas bancarias) Hacemos que el mundo funcione, yendo todos los días a laburar, comprando mercadería,  viajando, imaginen el poder que tenemos como sociedad, que en el primer decreto de quedarnos en nuestros hogares el mundo deja de funcionar. Que deje de funcionar y lo movamos nosotros, pero cuidando el único sistema vivo que se impera entro todos, nosotros individuos o vos que estas leyendo esto. Miremos un poco más al vecino y no nuestro ombligo para avanzar, para que las muertes paren, para que la reclusión sea un recuerdo llano de los efectos colaterales que nosotros mismos provocamos. 

Escribí mucho estaría horas, es lo que mejor me sale en este estrés.  La reflexión de las calles vacías me da la sensación de miedo, me angustia ver la gente con la capa caída. Hoy ya no somos tan poderosos, hoy le dimos un respiro al cemento caliente del verano latino. El planeta respira, respira desazón y desilusión, el hambre del poder, de acaparar todo llevo a que el calentamiento global haya crecido, que los individuos desviados maten con más violencia, que la pobreza aumente y que los que podemos quedarnos en el sistema lo hacemos sin mirar en el otro, el resultado las dos reflexiones, las mismas, somos egoístas, somos individualistas, somos el parásito que habita en este planeta, quizá no es nuestra culpa, sino de la necesidad de ser mas sofisticados, de crecer. ¿Realmente crecemos? Porque la tasa de pobreza es la única estadística

que aumenta potencialmente, que los costos de vida son mas altos, que adquirir un futuro formidable es cosa de unos pocos.  Dentro de todo lo complejo que somos, que nos percibimos  entre ricos y pobres hoy ya no nos quedas nada, por un tiempo, las economías operan a la baja y los supermercados se entran de a uno, la gente esta triste, en la calle se dice que el toque de queda puede ser una de las medidas para evitar el contacto entre los ciudadanos. Respiro el universo de nosotros, pero miren que de tantas reflexiones solo llegamos a una sola: Somos polvo, un viento y todo desaparece.  Mañana podríamos mirar al otro, quizá. Mañana podríamos salir a las calles a reclamar al poder de turno que nos brinde asistencia medica que merecemos, pero ya no somos invencibles, somos polvo de universo que ante toda esta era globalizada solo aprendió a ser egoísta. Enseñemos a reflexionar para curarnos un poco, miremos alado, crezcamos juntos será difícil, pero que es fácil dentro de nuestras complejidades? 

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