La cruda y patética esfera donde las realidades se convierten en rutina, el veneno más letal de aquellos que tenemos el alma libre. Nunca había entendido como el sexo puede unir a personas y como la sensación de volar, te intoxica como una droga tan fuerte, que tus sentidos sabiamente se apagan para un final inevitable. La costumbre es aquello de lo cual nos resignamos que no va cambiar. Por comodidad puede ser, por miedo también. Las razones son válidas, pero dañinas. Aquéllos clichés en frases sacadas de libros de autoayuda " Salí de tu zona de confort" el día que salí pase hambre, no creó que sea bueno. Pero las mismas comodidades y costumbre te están matando, apagando como el fogón de un bosque verde y tupido dónde todos tus sueños se van enterrando de a poco. Pero cuando el sol se oculta, la tristeza de la costumbre y comodidad pueden mostrarte en la puerta de entrada de tu living, un viernes por la noche con un vino tinto barato. Un nudo en la garganta puede asomarse y tirarte el baldazo de agua fría y decirte que es momento de tomar las valijas e irte, lejos, escaparte de vos porque donde las realidades convergen y la tristeza abunda, no es un hogar, es un suicidio masivo ante un presente incipiente que te abriga, te arrastra en la cruel costumbre que destapa el manto de estupidez que muy consciente tomaste como propia. El derecho a observar que no mereces aceptar nada de aquello que te lastime constantemente para tomar la valentía de agarrar las maletas y partir sin mirar atrás. ¿ ES MOMENTO DE PARTIR?
"Una melodía de fondo que no he prestado atención a cuando me la has dedicado. Duele saber que ha pasado un año de nuestro primer comienzo. Todavía recuerdo tu rostro al bajar del vote. Tus piernas firmes a la tierra. Mientras dentro de mi decía " Esto no está sucediendo" Tus gafas oscuras, tu sudadera blanca, tu bermuda celeste. Todo hacia juego con el momento. Mis primeros pasos hacia lo desconocido." Ha pasado un año. Quizá te echo de menos, en los momentos en donde pudimos ser nosotros. Donde el odio no, nos destruía y entraba en calma la tormenta. Jugábamos en la habitación, mientras nos reíamos. Éramos dos y fue nuestro universo. Eran los momentos donde te amaba. Donde tu violencia se disipaba, tu odio se exterminaba y mis lágrimas secaban. Puedo jurar haberme acostumbrado a todas nuestras tormentas, pero jamás a ultimo adiós. Quedan en mis recuerdos, y no en mis escritos loss pequeños momentos buenos y los malos que hemos sobrevivi...
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