Hay una costumbre personal en que puedo, puedo con todo y sostener al resto, abrazar al resto.
Hoy me encuentro sometido ante un presente agobiante y un futuro inminente. Me hubiese gustado saber que estaban personas que amo, abrazar mi alma con otra, que no sea mis mascotas o mi pareja que poco entiende de lidiar con personas como yo. Nadie aprende, muchos menos nosotros. En años donde todo estaba bien, abria mis ojos pensando en los viajes que iba hacer, juntar dinero para solventar ciertos lujos que no podía pagar. ¿Todo para qué?. Hoy el baile está vacío, las camareras quieren trabajar y el dueño del lugar está encerrado en el baño llorando.
Hay una cierta teoría en mi mente. Durante toda mi adolescencia presencié padres que no se querían, se despreciaban. Ansiedad de cliché de la adolescencia, naturalmente aceptado, enfermizo como la misma sociedad. Duro en la secundaria donde decidí que personas que no eran aptas para ser padres, no debían entrometerse en mi educación. Salí mucho, viaje mucho, incluso trabajé. Luego el mundo por arte del mismísimo inconsciente se tornó oscuro. Pasaba meses encerrado, durmiendo, haciendo ejercicio, ¿ Saben para qué? Para el resto, no para mí ¿ Saben cómo terminó? Ayer, le comenté a mi pareja que hace 3 años no vomitó. Tuve anorexia y bulimia. Estuve sólo, estuve completamente sólo.
Pase un divorcio, mudanzas, viajes, trabajos, me fui de mi casa, volví, me vine a la universidad. VIVÍ. Aunque muy dentro de mi sabia que este momento llegaría. Porque sí, todo funciona de manera distinta para aquellos que ya vinimos rotos, sabemos que esto vuelve y decide irse de manera individual o llevarnos. Hay cuestiones dentro de mi relato, traumas, que me los guardo en el alma, quedarán allí guardadas.
No quería que vinieras en verano, lacvez pasada recuerdo habías llegado en otoño, luego en invierno. Este verano tuve días de euforia y felicidad extrema, era la felicidad que antecede a la depresión. Construí en base a la gravedad de vigas y estructuras, hoy quiero destruirlas, porque la persona que cello el hormigón con cemento estaba consciente, tenía futuro, tenía sueños, metas. Hoy le queda una construcción a medio terminar, con máquinas destructuras que quieren abandonar la construcción para pertenecer al mundo de los cosmos. Mirar a mi alrededor ver tanta soledad, empaña mis lentes ficticios, mi realidad, mi futuro. No soy de las personas que pueden comerse al mundo sin un sostén. Soy solitario la mayor parte del tiempo, pero cuando sali al mundo a velar por mi mismo tenía una falsa ilusión que muchas tormentas habían terminado. Pero iluso, jamás percibí dentro de mí que era yo quién formaba las estructuras de las personas que quería alado, obligaba inconscientemente a formar lazos que eran utópicos, del momento, nada de aquello hoy esta, cree mi misma ilusión y fortaleza. Incluso mis progenitores, hace menos de dos días le digo a una persona que no estaba pasando por un buen momento. A lo que responde de sin una pizca de responsabilidad " no hay que llorar por la leche derramada, yo no puedo ayudarte " en mi silencio, cayó un balazo en mi mano, sostuve el móvil, respondí, pensé en muchas formas de morir. Respondí una estupidez y nunca más volví hablar. Nadie puede tener el derecho de decir algo de manera tan irresponsable cuando uno está en constante lucha con la misma mente para no sucumbir en las estructuras de un puente, a un río dulce y amargado. Dolió. Pero dentro de mi algo ya estaba mucho más roto que eso. Deje pasar. Como el vínculo.
Hay un poder humano en las historias, de querer buscar culpables, Que en cierto punto tienen su firma en el contrato de traumas y de culpabilidades. Pero me enseñaron a reprimir a decir que todo es culpa de uno mismo. Lamento decir que no, que en cierto punto tienen la culpa muchas personas, pero nos enseñaron a perdonar o alejarnos. Yo perdoné hace años atrás, hoy me aleje.
Me tengo que ir sigo mañana o otro día.
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