El alma quema en los albores de la ansiada libertad.
Aquellas peleas fogosas que dicen mucho, pero no dicen nada.
Los portazos violentos, del hambre de odio que se apodera de tu ser.
Entre las soluciones y mi amarga paciencia de soportar lo insoportable, te quise.
Te quiero.
Pero mi mente cansada dice otra cosa.
Mis uñas comidas dicen ándate.
Mi alma rota no acepta otra desilusión más.
Aquellas ganas pasajeras de volar en geografías litoreñas.
De quedarme e irme, de irme y quedarme, pero ya no sonrió.
Mi alma duele, las peleas queman y las mentiras exceden realidades paralelas.
No quiero soltar lo que también me excede.
Tomarte la mano, sentirte, porque ya sentirnos es un frio presente consumido por la rutina.
Aunque en nuestro drama teatral fingimos amarnos como el primer dia.
Las ruedas de este camión viajero, te lastimaron, me lastimaron.
Nos lastimaron.
Te dejo ir o nos dejamos ir?
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